En Ecatepec, el combustible no solo se vende en gasolineras: también se
esconde en domicilios. Autoridades localizaron una toma clandestina de
combustible en la colonia Jardines de Morelos, luego de realizar cateos en un
inmueble que, desde fuera, parecía uno más del vecindario. Por dentro, sin
embargo, escondía una conexión directa al delito.
El hallazgo ocurrió durante un operativo coordinado por fuerzas federales y
estatales, como parte de investigaciones relacionadas con el robo de
hidrocarburos, una práctica que sigue creciendo en diversas zonas del Estado
de México. En el domicilio cateado se detectó infraestructura improvisada para
la extracción ilegal de combustible, conectada directamente a ductos, lo que
representaba un riesgo serio para los habitantes de la zona.
Porque sí, además de ilegal, el huachicol es una bomba de tiempo. Una chispa,
una fuga o una mala maniobra bastan para provocar una tragedia. Por ello, tras
la localización de la toma clandestina, las autoridades desplegaron trabajos de
seguridad en la zona para proceder con la clausura definitiva y evitar
accidentes mayores.
Vecinos de Jardines de Morelos reportaron movimiento inusual desde hace
semanas: olores fuertes, ruido nocturno y entradas y salidas constantes. Lo que
muchos sospechaban terminó confirmándose. Una vez más, el delito operaba a
plena vista, camuflado entre casas, calles y rutina diaria.
Las autoridades informaron que el área permanecerá acordonada mientras
continúan las labores técnicas para sellar la toma y evaluar posibles daños a la
infraestructura. También se abrió una carpeta de investigación para determinar
responsabilidades y ubicar a los posibles involucrados en esta red de robo de
combustible.

Ecatepec vuelve así a los titulares, no por buenas noticias, sino por recordarnos
que el huachicol sigue siendo un negocio activo, peligroso y persistente. Y
mientras se clausura una toma, queda la pregunta incómoda: ¿cuántas más
siguen operando bajo el radar?

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