*La falta de regulación en la venta de hormonas afecta la salud de mujeres trans mexicanas
*Especialista Garza resalta la importancia del acompañamiento nutricional durante la terapia hormonal para la afirmación del género
Pachuca de Soto, Hidalgo. – La falta de información oficial sobre la situación nutricional de las mujeres trans en México
dificulta la creación de políticas públicas que mejoren su bienestar, por ello, con el objetivo de visibilizar sus necesidades
específicas de salud y alimentación, José Ramón Aguilar Martínez, egresado de la Maestría en Nutrición Clínica de la
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), realizó una investigación al respecto.
El estudio inició con la participación virtual de 168 personas; de ellas, 66 acudieron a mediciones de composición
corporal y toma de sangre, de las cuales 44 asistieron a clases para mejorar hábitos, pero tras tres meses solo 19
continuaron. Al concluir la intervención, se observó que la mayoría presentaba sobrepeso u obesidad, lo que las
predispone a diversas enfermedades crónicas.
Aguilar Martínez señaló que estos datos no permiten afirmar que se trate de una situación generalizada en toda la
población trans, aunque sí ayudan a identificar tendencias y necesidades que orienten estrategias de intervención más
precisas, especialmente para brindar acompañamiento nutricional durante la Terapia Hormonal para la Afirmación del
Género (THAG).
Lo anterior se debe a que, en el caso de las mujeres trans, el uso de estrógenos genera un impacto fisiológico
importante, pues estos medicamentos pueden afectar distintos órganos y elevar el riesgo de desarrollar diabetes,
hipertensión u obesidad, condiciones que, a su vez, incrementan la posibilidad de infartos y accidentes
cerebrovasculares.
El estudio también expone que en México no existe regulación para la venta de hormonas, lo cual facilita que muchas
mujeres trans inicien tratamientos sin supervisión médica, con dosis o frecuencias inadecuadas, aumentando así los
riesgos de daño hepático, renal o cardiovascular. Por ello, es fundamental recibir asesoría profesional y una
alimentación adecuada que contribuya a mejorar su salud, considerando que la esperanza de vida promedio de una
mujer trans mexicana es de apenas 33 años.
El egresado Garza expresó que espera que su trabajo ayude a destacar la importancia de garantizar servicios de salud
apropiados y promover una buena nutrición, ya que la atención clínica puede ser una aliada clave para reducir los
efectos secundarios de la terapia hormonal e incrementar la calidad de vida.
