El Estadio Azteca, ese gigante que ha visto coronarse a Pelé y a Maradona,
podría recibir el Mundial 2026 con más ruido de taladros que de porras
completas.
Emilio Azcárraga, dueño del recinto, admitió que la remodelación no estará
terminada en su totalidad para la inauguración del torneo y que las obras
continuarán incluso después de que ruede el balón.
Sí, el estadio más emblemático de México —y uno de los más históricos del
planeta— llegará al evento más importante del fútbol mundial… en versión “en
proceso”.
El Azteca fue elegido como una de las sedes principales del Mundial 2026, que
México compartirá con Estados Unidos y Canadá. Será el primer estadio en la
historia en albergar tres inauguraciones mundialistas. El dato es glorioso. El
detalle incómodo: las remodelaciones no van al ritmo del calendario.
Las obras contemplan modernización de palcos, mejoras estructurales,
accesos, tecnología y adecuaciones exigidas por FIFA. Pero entre trámites,
tiempos de construcción y ajustes presupuestales, el cronómetro ya empezó a
presionar.
Azcárraga reconoció los retrasos sin rodeos. La prioridad, asegura, es que el
inmueble esté funcional y seguro para el torneo, aunque no completamente
terminado en todos sus detalles.
La imagen es inevitable: el Coloso de Santa Úrsula luciendo renovado… pero
todavía con pendientes.
¿Es grave? Depende del cristal con que se mire. Para algunos, lo importante es
que el estadio cumpla con los estándares para el evento. Para otros, se trata de
un símbolo nacional que debería brillar sin excusas en una vitrina global.

Lo cierto es que el Mundial no espera.
Y el Azteca, acostumbrado a hacer historia, ahora corre contra el reloj.

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