Cuando parecía que el capítulo fiscal de Elba Esther Gordillo estaba listo para
archivarse en el cajón del “ya veremos”, la Suprema Corte decidió que no, que
todavía hay cuentas pendientes… y bastante caras.
La exlideresa sindical deberá pagar un adeudo fiscal de 19 millones de pesos
luego de que la Corte le negara el amparo que buscaba echar abajo el cobro. Sí,
leyó bien: 19 millones que el fisco considera que no son precisamente una
cooperación voluntaria.
El máximo tribunal determinó que no existían elementos suficientes para
concederle la protección constitucional que solicitó. En palabras menos
técnicas: el argumento no convenció.
El caso se suma a la larga lista de procesos legales que han acompañado a
Gordillo en la última década. Aunque logró recuperar su libertad en 2018 tras
enfrentar acusaciones por delincuencia organizada y lavado de dinero, sus
pendientes con la autoridad no parecen terminar del todo.
El adeudo corresponde a irregularidades fiscales detectadas por el Servicio de
Administración Tributaria (SAT), que en su momento determinó que había
contribuciones no cubiertas. La defensa intentó revertir la resolución mediante
un amparo, pero la Corte fue clara: el pago procede.
El mensaje también es político. En un país donde muchas veces los grandes
nombres parecen navegar sin consecuencias, la decisión deja claro que, al
menos en papel, las obligaciones fiscales aplican para todos.
Ahora la pregunta no es si pagará… sino cuándo y cómo lo hará. Porque 19
millones no son precisamente el vuelto del supermercado.
