Mientras algunos dudan del deporte mexicano hasta que llega el siguiente ciclo
olímpico, la selección nacional de natación artística decidió responder como
mejor sabe: con medallas.
Este viernes, en la Copa del Mundo de natación artística que se celebra en
Medellín, Colombia, México conquistó tres preseas en el primer día de actividad:
una de oro y dos de plata. Sí, tres podios en una sola jornada.
La medalla dorada llegó en la rutina técnica por equipos. El conjunto integrado
por Glenda Inzunza, Regina Alférez, Miranda Barrera, Joana Jiménez, Pamela
Toscano, Carolina Arzate, Citlali Nuno y Sofía Valenzuela sumó 263.2375
puntos, colocándose en lo más alto del podio.
Detrás quedaron las representantes de Estados Unidos con 249.8883 unidades,
mientras que Canadá obtuvo el bronce con 217.2667 puntos. La diferencia no
fue simbólica: fue contundente.
Las dos medallas de plata complementaron una jornada que confirma el
crecimiento sostenido de la disciplina en México, pese a los obstáculos
presupuestales y administrativos que han marcado los últimos años en el
deporte nacional.
La natación artística —antes conocida como nado sincronizado— combina
precisión técnica, resistencia física y una coordinación casi milimétrica. No es
solo “verse bonitas bajo el agua”, como algunos desinformados suelen
minimizar. Es potencia, sincronía y horas interminables de entrenamiento.
Lo ocurrido en Medellín no es casualidad. Es resultado de un equipo consolidado
que ha sabido mantenerse competitivo en el escenario internacional.
Mientras el debate político se roba reflectores, ellas decidieron que el foco
estuviera donde debe: en el podio.
Y sí, México volvió a sonar en lo más alto… esta vez entre aplausos y música
acuática.
