El sorpresivo cierre del espacio aéreo sobre El Paso, Texas, no fue por drones
misteriosos ni amenazas visibles. Según tres fuentes familiarizadas con el tema,
la razón fue una prueba del Pentágono: un láser diseñado para derribar drones
de cárteles mexicanos.
Sí, un láser.
La prueba habría generado tensiones entre el Departamento de Defensa y la
Administración Federal de Aviación (FAA), lo que derivó en la decisión de cerrar
temporalmente el espacio aéreo. Todo bajo discreción y con detalles sensibles
manejados con sigilo.
El contexto no es menor. El uso de tecnología avanzada para combatir el tráfico
de drogas marca un nuevo capítulo en la seguridad fronteriza. La idea de
derribar drones utilizados por grupos criminales con armas láser suena a
película futurista… pero es realidad.
El episodio evidencia la creciente sofisticación del combate al crimen
organizado y también las fricciones institucionales cuando la seguridad
nacional se cruza con la aviación civil.
Por ahora, el mensaje es claro: la frontera no solo es territorio político, también
es laboratorio tecnológico.
