Durante dos años, el caso parecía archivado, olvidado y cubierto por el brillo de
los reflectores. Sin embargo, la justicia decidió desempolvar el expediente y
darle un giro inesperado: Livia Brito y su pareja fueron vinculados a proceso por
el delito de falsedad de declaraciones, dentro del caso de agresión al fotógrafo
Ernesto Zepeda.
La decisión fue tomada luego de que un magistrado ordenara la continuación
del proceso, al considerar que existían elementos suficientes para no dar por
cerrado el asunto. Así, lo que parecía un capítulo concluido vuelve a escena,
pero ahora con los papeles invertidos.
El caso se remonta a un incidente ocurrido en una playa de Quintana Roo, donde
el fotógrafo denunció haber sido agredido física y verbalmente por la actriz y su
acompañante, además de sufrir daños a su equipo de trabajo. En su momento, la
versión presentada por la defensa de Brito apuntaba a una supuesta invasión a
la privacidad, argumento que hoy vuelve a ser cuestionado.
De acuerdo con las autoridades, las declaraciones rendidas por la actriz y su
pareja presentarían inconsistencias, lo que motivó la imputación por falsedad.
Esto no implica una condena, pero sí la obligación de enfrentar el proceso legal
y presentarse ante la autoridad conforme lo establezca el juez.
El magistrado que revisó el caso determinó que la carpeta de investigación no
podía cerrarse sin un análisis profundo de los testimonios y pruebas existentes,
subrayando que la ley no distingue entre figuras públicas y ciudadanos
comunes. Una aclaración necesaria en un país donde la fama suele confundir
privilegio con inmunidad.
Mientras tanto, el fotógrafo Ernesto Zepeda ha sostenido que su único “delito”
fue ejercer su trabajo, y que el proceso representa no solo una búsqueda de
justicia personal, sino también un precedente para la libertad de prensa.
Así, Livia Brito vuelve a ser noticia, pero no por un estreno o una alfombra roja,
sino por un expediente judicial que se resiste a desaparecer. Porque, al final, ni
los flashes ni los seguidores en redes pueden borrar lo que está escrito en una
carpeta judicial.

Después de dos años en pausa, el caso de la agresión al fotógrafo Ernesto
Zepeda dio un giro inesperado. Un magistrado ordenó reabrir el proceso y
vinculó a proceso a Livia Brito y a su pareja por falsedad de declaraciones.

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