PAG. 4
ROSARIO ROBLES ENCABEZA NUEVA RED CIUDADANA DE ALEJANDRO
MORENO
POR LA REDACCIÓN
PACHUCA, HGO., 20 DE MARZO DE 2026
En la antesala de las elecciones de 2027, el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) ha decidido jugar una carta conocida: la reactivación
de figuras del pasado como parte de su intento por reconstruirse frente
al dominio del oficialismo. Por lo que “ALITO Moreno dijo traigan a
Chayito” El nombramiento de Rosario Robles como Coordinadora
Nacional de la Red Ciudadana para la Defensa de México, anunciado por
Alejandro “Alito” Moreno, no es un movimiento aislado, sino una señal
clara de la ruta que el tricolor pretende seguir.
El regreso de Robles a la escena pública es, en sí mismo, un hecho
cargado de simbolismo. Tras haber permanecido fuera de la política
desde 2019 debido a su proceso judicial vinculado a la llamada “Estafa
Maestra” del que fue absuelta en 2023, su reincorporación ocurre bajo el
argumento de una “apertura ciudadana” del PRI.
Sin embargo, más allá del discurso de inclusión, la designación
deja ver una estrategia de corte pragmático: reconstruir estructura
territorial con perfiles conocidos, capaces de operar políticamente y
movilizar bases sociales. La llamada red de “Defensores de México”
replica, en buena medida, el modelo organizativo impulsado por Morena,
lo que evidencia que la oposición no solo compite electoralmente, sino
también en narrativa y mecanismos de movilización.
El problema de fondo es otro. La apuesta por figuras polémicas
como Robles puede fortalecer la operación política, pero también reabre
heridas en la opinión pública. Su nombre sigue asociado a uno de los
mayores escándalos de corrupción del sexenio de Enrique Peña Nieto, lo
que complica el intento del PRI de reposicionarse como una alternativa
ética frente al oficialismo.
En ese sentido, el movimiento de “Alito” Moreno parece debatirse
entre dos necesidades contradictorias: por un lado, la urgencia de
competir con estructura y experiencia; por el otro, la necesidad de
renovar su imagen ante un electorado cada vez más crítico. El resultado,
al menos por ahora, es una estrategia híbrida que mezcla discurso
ciudadano con prácticas tradicionales del priismo.
La pregunta clave es si este reciclaje político será suficiente para
recuperar terreno. Los primeros indicios apuntan a que la oposición
busca adelantarse en la carrera electoral, reorganizando cuadros y
definiendo liderazgos con anticipación. Pero también evidencian una
limitación: la dificultad de construir nuevas figuras sin recurrir a los
mismos nombres que marcaron etapas anteriores.
Así, el nombramiento de Rosario Robles no solo es una decisión
interna del PRI; es un síntoma de la crisis más amplia de la oposición
mexicana. Una que, ante la falta de nuevos liderazgos sólidos, recurre al
pasado con la esperanza de disputar el futuro.

