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OBRAS PARADAS, CALLES DESTROZADAS Y BASURA EN PACHUCA
OPINIÓN DE: CARLOS BETANCOURT
PACHUCA, HGO., 20 DE MARZO DE 2026
En Pachuca, transitar por las calles se ha convertido en un
ejercicio de paciencia y de resistencia y evitar caídas para no dañarse.
No se trata de un problema reciente ni aislado: son meses en los que
diversas vialidades permanecen en condiciones deplorables, con
baches, hundimientos y tramos prácticamente intransitables que afectan
a automovilistas, transporte público y peatones por igual.
Lo más preocupante no es solo el deterioro visible, sino la falta de
acción efectiva. Las máquinas están ahí, estacionadas, inmóviles, como
símbolo de una obra pública detenida en el tiempo. La imagen se repite
en distintos puntos de la ciudad: equipo abandonado, señalizaciones
improvisadas y vecinos que, cansados, han tenido que adaptarse a un
entorno que parece olvidado por las autoridades.
Esta situación no solo representa incomodidad; también implica
riesgos. Los daños a vehículos son constantes, los accidentes aumentan
y la movilidad urbana se ve seriamente comprometida. A esto se suma la
frustración de la ciudadanía, que observa cómo las soluciones
prometidas no llegan, mientras los días y los meses siguen pasando.
Una ciudad no puede avanzar si sus calles retroceden. La
infraestructura vial es más que concreto y asfalto: es un reflejo de la
gestión pública y del compromiso con la calidad de vida de sus
habitantes. Mantenerla en abandono es, en el fondo, abandonar también
a quienes dependen de ella todos los días.
Hoy, más que nunca, Pachuca necesita respuestas claras,
acciones visibles y, sobre todo, resultados. Porque las calles no pueden
seguir esperando.

