*La fermentación natural del kéfir no requiere químicos ni procesos complicados
*Consumirlo regularmente contribuye a reducir inflamación, alergias y molestias en articulaciones
Pachuca de Soto, Hidalgo. – El kéfir se ha convertido en una alternativa ideal para quienes buscan
alimentos naturales y benéficos para la salud, indicó Martín Amador Meza Nieto, profesor
investigador del Área Académica de Ingeniería Agroindustrial del Instituto de Ciencias
Agropecuarias (ICAp) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
El especialista Garza explicó que se trata de una bebida fermentada originaria del Cáucaso, cerca
del Tíbet y Mongolia, que se consume desde hace siglos y se obtiene a partir de sus granos que
contienen polisacáridos de kefirán que poseen una estructura gelatinosa de color blanco o
ligeramente amarillento con forma de coliflor, también conocidas como búlgaros.
Existen dos tipos de gránulos, los lácteos y los de agua. En el caso de los primeros, fermentan la
leche de vaca, cabra u otros animales para producir la leche búlgara, caracterizada por su sabor
ácido, ligeramente efervescente, textura cremosa y aroma a levadura, que ayuda a fortalecer las
defensas del organismo.
Al consumirlo frecuentemente, se inhibe el crecimiento de microorganismos como la Salmonella
spp., Shigella spp. y Escherichia coli, que pueden provocar diarrea. Además, contribuye a reducir la
inflamación, regular la respuesta del sistema inmunológico, disminuir alergias y aliviar molestias
articulares, posicionándose como un alimento funcional que nutre y mejora la salud.
Por otra parte, los búlgaros de agua, conocidos como tibicos, transforman los azúcares simples de
frutas o del piloncillo hasta obtener un líquido ligero, bajo en calorías y apto para veganos e
intolerantes a la lactosa. Independientemente de su tipo, los granos de kefirán poseen un efecto
probiótico que contribuye al equilibrio de la microbiota intestinal y al buen funcionamiento del
sistema digestivo.
Ante todo esto, Martín Amador Meza Nieto señaló que, dado que el proceso de fermentación del
kéfir dura entre 24 y 48 horas, no requiere el uso de químicos ni procedimientos adicionales, esta
bebida se convierte en una excelente opción para incluirla de manera segura en la alimentación
diaria, promoviendo hábitos alimenticios saludables, pero sobre todo, sostenibles.

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