La muerte de Jorge Kahwagi Gastine a los 85 años no solo cierra un capítulo en
el mundo empresarial mexicano, también deja claro algo incómodo: hay figuras
que, incluso después de irse, siguen influyendo más que muchos vivos.
Kahwagi Gastine no era precisamente un desconocido. Fue presidente del
periódico La Crónica de Hoy, desde donde influyó en la narrativa mediática
durante años. También fue fundador de Inmobiliaria Layla y propietario de
Cosmocolor, una empresa que, sin hacer mucho ruido, terminó siendo clave en
la vida cotidiana de millones de mexicanos: desde cédulas profesionales hasta
licencias de conducir.
Sí, mientras muchos discutían política en redes, él imprimía los documentos que
te permiten existir legalmente en el país. Nada mal.
Abogado de formación, Kahwagi también tuvo presencia en espacios
académicos relevantes, como el Centro de Investigación y de Estudios
Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), donde participó en su
Junta de Gobierno. Además, fue miembro de la Barra del Colegio de Abogados
de México, lo que refuerza su perfil como un actor con peso en distintos frentes.
Pero no todo fue escritorio y contratos. También incursionó en el deporte,
representando al Club de Golf Tequisquiapan. Porque claro, si vas a cerrar
negocios importantes, qué mejor que hacerlo entre hoyos y paisajes elegantes.
Su trayectoria refleja una constante en México: el poder rara vez se concentra
en un solo lugar. Se diversifica, se mueve entre medios, negocios, academia y
hasta deporte. Kahwagi lo entendió bien… y lo aprovechó mejor.
Hoy, tras su fallecimiento, queda la pregunta inevitable: ¿quién toma ese lugar?
Porque en este país, los espacios de poder no se quedan vacíos… solo cambian
de manos.

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