El cine mexicano está de luto. La actriz Ana Luisa Peluffo, una de las figuras
más emblemáticas y queridas de la pantalla nacional, murió a los 96 años,
dejando tras de sí una carrera que rompió moldes, prejuicios y uno que otro
corazón.
Peluffo no fue simplemente una actriz. Fue símbolo. Fue carácter. Fue
presencia. En una época donde la moral era estricta y el escándalo se
susurraba en voz baja, ella se atrevió a hacer lo que pocas: protagonizar el
primer desnudo femenino del cine mexicano. Y no, no fue solo provocación; fue
una declaración de independencia artística.
Su trayectoria abarcó más de siete décadas. Participó en decenas de películas,
compartió créditos con grandes figuras de la época dorada y se convirtió en

referente de talento, sensualidad y determinación. Su estilo directo y su
personalidad firme la hicieron destacar dentro y fuera de la pantalla.
Con el paso de los años, Peluffo se transformó en una figura entrañable. De diva
controversial pasó a ser leyenda respetada. Su nombre quedó grabado en la
historia cultural del país como una mujer que desafió convenciones cuando
hacerlo no era precisamente cómodo.
Hoy, las redes sociales se llenan de mensajes de despedida. Fans, colegas y
amantes del cine recuerdan su legado, su fuerza y esa mirada que decía más
que cualquier diálogo.
Ana Luisa Peluffo no solo actuó en películas. Actuó en la historia misma del
cine mexicano. Y ahí, en ese lugar donde habitan los íconos, su recuerdo
seguirá vivo.
Porque las leyendas no mueren… solo cambian de escenario.

Porelnuevograficodehidalgo

El Nuevo Gráfico de Hidalgo El Periodismo es una ventana hacia la historia, donde cada día se aprende