La mezcla mexicana de exportación alcanzó este jueves los 90.13 dólares por
barril, su nivel más alto desde febrero de 2022, cuando comenzó la invasión
rusa a Ucrania durante la Invasión rusa de Ucrania de 2022.
El repunte ocurre ahora en medio de la creciente tensión geopolítica
relacionada con el conflicto en Irán, lo que ha impulsado los precios
internacionales del petróleo.
Para México, el aumento tiene un doble efecto.
Por un lado, significa mayores ingresos para el país debido a la exportación de
crudo. Sin embargo, también genera presión inflacionaria, ya que México
importa importantes volúmenes de combustibles refinados, especialmente
gasolina.
Aunque el país es exportador neto de petróleo, continúa comprando en el
exterior ciertos tipos de crudo ligero para su refinación.
De acuerdo con los estados financieros de Petróleos Mexicanos, las refinerías
mexicanas procesaron en promedio 1.1 millones de barriles diarios durante el
cuarto trimestre de 2025.
Esto representa un incremento del 44 % respecto al mismo periodo de 2024.
Del total de productos refinados, 65.5 % correspondieron a combustibles de alto
valor, como gasolinas, diésel y turbosina.
