La mariposa monarca, ese delicado insecto naranja que parece sacado de una
película de animación, está en la agenda de los grandes de Norteamérica.
México, Estados Unidos y Canadá han decidido unir esfuerzos para proteger a
esta especie que enfrenta serias amenazas por el uso de fertilizantes y la
pérdida de hábitat.
Alicia Bárcena, al frente de la Semarnat, explicó que la mariposa inicia su viaje
desde Canadá rumbo a los bosques de Michoacán y luego de vuelta a EU. Este
fenómeno natural, que cada año maravilla a millones, se ve amenazado por
cambios en el medio ambiente y prácticas agrícolas que afectan su
supervivencia.
La colaboración internacional incluye estrategias de preservación de los
bosques donde hibernan, así como campañas educativas y regulaciones que
buscan reducir el impacto de pesticidas y fertilizantes dañinos. La idea no es
solo salvar a las monarcas, sino también generar conciencia sobre la
importancia de proteger los ecosistemas compartidos.
La mandataria Sheinbaum destacó la relevancia de esta alianza: “No solo es un
tema ambiental, es un compromiso con nuestra biodiversidad y con las
generaciones futuras”. Un recordatorio poético y concreto de que cuidar a las
mariposas significa cuidar al planeta.
Lo irónico es que estas pequeñas criaturas tienen más influencia en la política
ambiental que muchos actores humanos. Mientras los gobiernos discuten y
planifican estrategias, las monarcas continúan su travesía, aparentemente
ajenas a la diplomacia, pero beneficiándose de ella.
Con esta acción conjunta, México se coloca en el centro de un esfuerzo regional
que combina ciencia, conciencia ecológica y, por qué no, un toque de
espectáculo natural que siempre encanta a turistas y locales por igual.
