En el marco del aniversario 88 de la Expropiación Petrolera en México, la
presidenta Claudia Sheinbaum aprovechó el escenario para destacar lo que
considera uno de los logros clave de su administración: la recuperación de la
soberanía energética.
Desde Pueblo Viejo, Veracruz, la mandataria aseguró que su gobierno ha
impulsado el rescate de Petróleos Mexicanos, señalando que se ha reducido su
carga fiscal, combatido la corrupción y frenado el crecimiento de su deuda.
Según su discurso, durante años la petrolera fue sinónimo de privilegios y malas
prácticas, mientras que en etapas anteriores —particularmente en el periodo
neoliberal— se debilitó deliberadamente a las empresas públicas con miras a su
privatización.
La presidenta también lanzó críticas directas a administraciones pasadas,
afirmando que durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto la
deuda de Pemex se disparó, superando los 100 mil millones de dólares, al
tiempo que la producción caía y las refinerías eran abandonadas.
En contraste, Sheinbaum planteó tres objetivos clave para su sexenio:
fortalecer a Pemex y la CFE como empresas públicas, avanzar hacia una
soberanía energética con menor impacto ambiental y aumentar la producción
de gas natural junto con energías renovables, sin dejar de lado el petróleo.
El mensaje fue claro: el sector energético no solo es estratégico… también es
político.
Porque en México, hablar de petróleo nunca es solo hablar de energía… es
hablar de historia, poder y narrativa.
