En política, nadie se mueve sin razón. Y cuando alguien cambia de silla,
normalmente es porque alguien más decidió dónde debía sentarse.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que invitó a Luisa María Alcalde,
actual dirigente de Morena, a ocupar la Consejería Jurídica de la Presidencia.
Un movimiento que, aunque presentado como decisión directa, deja ver un
reacomodo importante dentro del partido en el poder.
La salida de Esthela Damián abre la puerta a una nueva etapa en una de las
áreas más estratégicas del gobierno. No es cualquier puesto: es el espacio
donde se construyen, revisan y sostienen jurídicamente las decisiones
presidenciales.
Sheinbaum fue clara en un punto: no hubo intervención de Andrés Manuel López
Obrador. Una aclaración que, lejos de cerrar el tema, alimenta la conversación
sobre la influencia del expresidente.
Mientras tanto, Morena enfrenta un posible cambio en su dirigencia. Porque si
Alcalde se mueve, alguien más tendrá que ocupar su lugar. Y ahí es donde
empieza el verdadero juego político.
Este tipo de decisiones no solo impactan cargos, sino equilibrios internos. Y en
un partido donde el control es clave, cada movimiento cuenta.
