La presidenta Claudia Sheinbaum acusó a gobiernos del PAN y PRI de agotar el
petróleo, mientras defiende su estrategia energética.
En Morelos entregó escrituras y apoyos: “Así vamos a seguir gobernando”.
Y en Palacio Nacional recibió a Elena Poniatowska y Jesusa Rodríguez en un
encuentro lleno de elogios.
Política, crítica y emoción… todo en un solo día.

La presidenta Claudia Sheinbaum tuvo una jornada de esas que parecen
diseñadas para cubrir todos los frentes: crítica política, actos sociales y hasta
un momento cultural con tintes emotivos. Porque gobernar, al parecer, también
implica repartir culpas, escrituras… y sonrisas.
Por un lado, la mandataria no dejó pasar la polémica en torno al fracking y
aprovechó para lanzar un dardo directo al pasado. Señaló a los expresidentes
del PAN y del PRI como responsables del agotamiento de los grandes
yacimientos petroleros del país. Según explicó, durante esos gobiernos se
explotaron los recursos sin una visión a largo plazo, lo que hoy obliga a
replantear estrategias energéticas.
En ese contexto, defendió que actualmente México produce alrededor de 1.8
millones de barriles diarios, una cifra que, sin decirlo abiertamente, busca
contrastar con decisiones del pasado. Porque sí, cuando hay debate, también
hay narrativa… y responsables.
Pero no todo fue confrontación. En Morelos, Sheinbaum cambió el tono y pasó
de la crítica al gesto social: entregó escrituras y anunció condonaciones,
reforzando su discurso de cercanía con la población. “Así vamos a seguir
gobernando”, aseguró, en una frase que suena tanto a promesa como a eslogan.
Y como si faltara algo en la agenda, el día cerró con una escena digna de foto y
video viral. En Palacio Nacional, la presidenta recibió a la escritora Elena
Poniatowska y a la activista Jesusa Rodríguez. Entre elogios y emoción,
Sheinbaum no dudó en llamar a Poniatowska “su escritora favorita”, mientras la
autora, conmovida, reconoció el significado de ver a una mujer en la
presidencia.

Rodríguez, por su parte, resumió el momento con una frase que parecía sacada
de un guion: estaba frente a “dos estrellas máximas”.
Así, entre petróleo, política social y encuentros simbólicos, la presidenta dejó claro que su
estilo de gobierno mezcla confrontación, cercanía y narrativa emocional.
Porque en la política actual, no basta con gobernar… también hay que contar la historia.

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