Desde acusaciones internacionales hasta conflictos internos, la presidenta
abordó una larga lista de temas donde el mensaje central fue uno: soberanía
primero, explicaciones después.
Sobre el supuesto financiamiento a la campaña de Michelle Bachelet dentro de
la ONU, Sheinbaum fue tajante: “no se ha aprobado ningún recurso”. Es decir,
negó cualquier uso de dinero público en ese tema, cerrando —al menos en
discurso— la puerta a la polémica.
En materia ambiental, el caso de un derrame de Pemex volvió a encender
alertas. La mandataria aseguró que ya hay acciones, incluyendo la separación
del presunto responsable. Traducido: hay daño, hay investigación… y también
hay consecuencias (o al menos eso se promete).
Pero no todo fue crisis. También hubo anuncios internacionales. México acordó
enviar un millón de barriles de petróleo a Japón en un periodo determinado, en
lo que parece un intento por fortalecer relaciones comerciales en medio de un
escenario global complejo.
Donde el tono cambió —y subió— fue en el tema político. Sheinbaum arremetió
directamente contra el PAN, al que calificó como “antipatriota” por sus posturas
sobre el caso de Chihuahua y la presunta participación de agentes de la CIA.
Según la presidenta, pedir o permitir intervención extranjera es cruzar una línea
delicada. Y en ese punto, dejó clara su postura: cooperación sí, subordinación
no.
Ese mismo caso escaló aún más cuando señaló que hubo una falta grave por
parte de autoridades estatales, al existir colaboración con Estados Unidos sin
informar a la Secretaría de Relaciones Exteriores. Incluso desmintió a la
gobernadora Maru Campos, asegurando que la Defensa no participó en el
operativo.
El mensaje fue directo: se pudo haber violado la Constitución.
En paralelo, la presidenta confirmó que podría abrirse una investigación contra
Marcelo Ebrard por la estancia de su hijo en la Embajada de México en Londres.
Aquí, el discurso fue institucional: si hay denuncia, hay investigación.
En temas de derechos humanos, Sheinbaum coincidió con el Alto Comisionado
de la ONU, Volker Türk, en que la crisis de desapariciones no debe politizarse.
“Nos ocupa a todos”, dijo, reconociendo que el problema existe y que se han
hecho cambios legales para atenderlo.
Además, adelantó cambios diplomáticos importantes: la salida de Esteban
Moctezuma como embajador en Estados Unidos y la propuesta de Roberto
Lazzeri como sucesor.
En el frente interno, también anunció la llegada de Luisa María Alcalde como
consejera jurídica a partir del 1 de mayo.
Y como cierre, infraestructura: el Tren Suburbano hacia el AIFA ya es
oficialmente proyecto del gobierno federal, con inauguración próxima y
expansión en camino.
Entre reclamos, acuerdos, investigaciones y anuncios, el mensaje de
Sheinbaum parece claro: el gobierno avanza… aunque el ruido no se detenga.

