Cinco atletas indígenas mexicanos cruzaron medio planeta para demostrar que
correr no es moda fitness… es herencia cultural.
Corredores rarámuris y mixtecos arrasaron en el Maratón de la Gran Muralla
China, llevándose primeros, segundos y terceros lugares entre escalones
imposibles y kilómetros de puro desgaste.
Antonio Ramírez, originario de la Sierra Tarahumara, explicó que desde niño
aprendió a correr detrás de animales y entre montañas. Mientras unos pagan
membresías carísimas para “conectar con su cuerpo”, ellos crecieron
haciéndolo por supervivencia.
Los mexicanos enfrentaron más de 5 mil escalones en una de las rutas más
duras del mundo y aun así llegaron al podio como si nada.
Orgullo nacional del bueno: sin escándalos, sin influencers y sin playback.

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