¿LE PONEN OTRA RAYITA AL TIGRE?
Opinión de Carlos Morales Pachuca, Hgo., 22 de junio del 2026
En política hay quienes construyen obras, quienes construyen acuerdos y
quienes, de paso, construyen una imagen. En Hidalgo, pocos funcionarios han
trabajado tanto su presencia pública como Miguel Tello Vargas, secretario de
Planeación y Prospectiva, convertido para muchos en una especie de
"influencers gubernamental" que parece sentirse tan cómodo frente a una
cámara como detrás de un escritorio.
Sin embargo, cuando todo parecía alinearse para fortalecer su proyección
política, una noticia vino a alterar la narrativa.
Una denuncia formal presentada ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación
lo coloca en el centro de una controversia relacionada con presuntas
irregularidades en la adquisición de predios y posibles afectaciones ecológicas
derivadas de desarrollos inmobiliarios que se le atribuyen. El asunto quedó
registrado bajo el expediente Varios 751/2026-VIAJ.
Desde luego, una denuncia no constituye una sentencia. Eso corresponde
determinarlo a las autoridades competentes. Pero tampoco es un tema menor
cuando el señalamiento llega hasta la máxima instancia judicial del país.
Y es precisamente ahí donde comienzan las preguntas incómodas.
Porque mientras algunos ya lo promovían como uno de los jóvenes cuadros con
futuro dentro del grupo gobernante, hoy surge la duda de si este expediente
terminará convirtiéndose en una simple anécdota administrativa o en una
pesada piedra dentro de su equipaje político.
No deja de llamar la atención que quien tiene la responsabilidad de planear el
crecimiento ordenado del estado ahora enfrente cuestionamientos relacionados
precisamente con el uso del suelo, el desarrollo inmobiliario y el impacto
ambiental.
Las coincidencias en política rara vez son casualidades.
En los corrillos políticos ya circula una pregunta cargada de ironía: ¿será ésta
otra rayita al tigre o el momento en que comiencen a cortarle las alas a quien
parecía volar demasiado alto?
Porque una cosa son los seguidores en redes sociales y otra muy distinta los
expedientes en los tribunales. Los primeros generan aplausos momentáneos;
los segundos dejan antecedentes permanentes.
Y aunque todavía falta conocer el fondo del asunto y la respuesta del
funcionario, el simple hecho de que el caso haya escalado a la Suprema Corte
coloca los reflectores sobre un personaje que hasta ahora parecía disfrutar
únicamente de la parte amable de la exposición pública.
La política suele ser ingrata con quienes confunden popularidad con fortaleza.
Los algoritmos pueden impulsar tendencias, pero no cancelan
cuestionamientos. Los "likes" pueden inflar percepciones, pero no sustituyen
explicaciones.
Por lo pronto, el llamado "influencer" de la Planeación enfrenta una prueba
distinta a las que acostumbran las redes sociales. Aquí no cuentan las
reacciones, ni las visualizaciones, ni los comentarios favorables.
Aquí lo que cuenta son los hechos.
Y esos, tarde o temprano, terminan pesando más que cualquier campaña de
imagen.

