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LA PREOCUPACIÓN POR MÉXICO VIENE… CON BOLETO DE AVIÓN INCLUIDO
POR LA REDACCIÓN
PACHUCA, HGO., 05 DE JUNIO DE 2026
Las recientes declaraciones del canciller mexicano Roberto
Velasco han reavivado la ya habitual tensión política y discursiva entre
México y algunas figuras prominentes del Partido Popular español, en
particular la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y
la diputada Cayetana Álvarez de Toledo, quienes parecen haber
descubierto en México una mezcla entre destino turístico recurrente y
tema de preocupación constante.
El funcionario mexicano señaló como “paradójico” que ambas
políticas europeas critiquen reiteradamente la situación de inseguridad
en México mientras, al mismo tiempo y con una admirable consistencia
logística visitan el país con frecuencia para participar en conferencias,
eventos y actividades públicas. Una contradicción tan llamativa que casi
invita a pensar si la inseguridad denunciada es tan grave como para
evitar el país… o suficientemente flexible como para no impedir una
agenda apretada de viajes.
La frase que ha generado mayor eco político resume el asunto con
precisión quirúrgica: “Hablan de que México es peligroso, pero lo visitan
continuamente”. Una observación que, dependiendo del oído
diplomático, puede interpretarse como defensa soberana, ironía
elegante o ese viejo recurso político de señalar la incongruencia ajena
con una sonrisa apenas disimulada.
El contexto no es menor. Las críticas de Ayuso y Álvarez de Toledo
hacia el gobierno mexicano han incluido señalamientos sobre
inseguridad, soberanía y el papel del crimen organizado en el país. En
respuesta, el canciller no solo cuestionó esas posturas, sino que
también defendió la imagen de México como un país complejo,
imperfecto como todos, pero aparentemente lo bastante atractivo como
para seguir siendo visitado por quienes lo describen con tanta severidad
desde sus tribunas europeas.
De acuerdo con reportes recientes, Velasco ha insistido en que
este tipo de declaraciones forman parte de una dinámica recurrente en
la que actores políticos extranjeros “visitan México para decirnos
quiénes somos”, una práctica que, de ser deporte olímpico,
probablemente tendría medalla asegurada para la coherencia selectiva.

