Por: Luis Antonio Santillán Varela
19/07/2026

Richard Desjardins, nacido el 16 de marzo de 1948 en Noranda, Quebec, es una de las figuras más completas y contundentes de la cultura canadiense contemporánea, destacándose como poeta, cantautor, cineasta y activista ambiental. Su trayectoria se caracteriza por una defensa férrea de los recursos naturales y una obra artística que transita entre la sensibilidad clásica y la crudeza del country-rock.

Trayectoria musical: De Abbittibbi al éxito en solitario
La carrera de Desjardins está profundamente ligada a su región de origen, la Abitibi-Témiscamingue. En la década de 1970, fundó el grupo Abbittibbi, una formación que buscaba crear rock y folk en francés en un contexto dominado por la música anglófona. Tras varios años de actividad intermitente, el grupo lanzó en 1981 el álbum Boom Town Café, que incluía clásicos como «Le chant du bum». Sin embargo, su consagración definitiva llegó en solitario. En 1990, tras ser rechazado por varios productores, lanzó de forma independiente el álbum Tu m’aimes-tu. Esta obra, que vendió más de 150,000 ejemplares, es considerada uno de los discos más importantes del siglo XX en Quebec, destacando por su tensión dramática y la profundidad de sus textos.

Cineasta y militante: El «error» y la «historia del agujero»
Más allá de la música, Desjardins ha utilizado el cine documental como una herramienta de denuncia social y ambiental, colaborando frecuentemente con Robert Monderie. Sus obras son descritas como «documentales golpe de puño» (documentaires coups de poing):
L’Erreur boréale (1999): Un filme crítico sobre la gestión forestal en Quebec que generó un gran impacto público y político.
Le peuple invisible (2007): Documental sobre la situación del pueblo algonquino.
Trou Story (2011): Una investigación sobre la historia de la explotación minera en Canadá y el sistema de regalías, tema por el cual Desjardins sigue militando activamente.
Estilo y activismo en escena
En sus presentaciones en vivo, como en su espectáculo L’Existoire, Desjardins no solo interpreta canciones, sino que ofrece monólogos incisivos, poéticos y críticos contra el capitalismo salvaje, la religión y la gestión de recursos naturales. Su voz, descrita como «única y con el corazón a flor de piel», sirve de vehículo para una poesía comprometida que ha cosechado múltiples premios Félix y Jutra a lo largo de los años.

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