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¡LOS DESAFÍOS DE MORENA!
OPINIÓN DE: MARÍA RESENDIZ
PACHUCA, HGO., 01 DE AGOSTO DE 2025.
“HAY UNA DESCONEXIÓN CON LAS BASES HISTÓRICAS DEL MOVIMIENTO”
La reciente conversación entre la exdiputada y militante fundadora de Morena, Gela Huerta, y el periodista Vicente Serrano, ha puesto sobre la mesa una realidad ineludible: el partido en el poder enfrenta una crisis interna que puede convertirse en su mayor amenaza. No por falta de oposición externa, sino por los errores, omisiones y contradicciones que surgen desde dentro.
Gela Huerta no se anda con rodeos. Señala con claridad que Morena hoy concentra un poder político histórico: controla la presidencia, 24 gubernaturas y mantiene mayoría en ambas cámaras del Congreso. Pero, como bien advierte, «nunca tuvo tanto poder y nunca fue tan vulnerable a errores internos.»
Y es que el problema ya no está en los adversarios políticos, sino en la infiltración sistemática de actores del viejo régimen, muchos de ellos con antecedentes de corrupción, que ahora militan bajo el logo guinda sin haber asumido los principios fundacionales de “no mentir, no robar, no traicionar”.
Huerta denuncia una desconexión entre las bases históricas del movimiento y la dirigencia actual. Militantes fundadores, que caminaron con Andrés Manuel López Obrador desde los días más difíciles, están siendo marginados por un aparato que parece más interesado en reciclar estructuras del PRI y del PAN que en construir cuadros propios.
«¿Tú crees que se puede hacer un movimiento de izquierda con toda la gente de derecha adentro del gobierno?», lanza Huerta, en una
frase que resume su inconformidad.
Desde Coahuila hasta Veracruz, pasando por Hidalgo y San Luis Potosí, Huerta documenta cómo exfuncionarios priistas ocupan posiciones clave, cómo regidores electos por Morena regresan al PRI sin consecuencias, y cómo la meritocracia partidista ha sido reemplazada por el pragmatismo electoral más cínico.
Por su parte, Vicente Serrano hace un esfuerzo por mantener el equilibrio. Reconoce los errores señalados por Huerta, pero también rescata los avances del partido, como el intento por capacitar a presidentes municipales a través de la Escuela Municipalista. Sin embargo, él mismo acepta que los esfuerzos son tardíos y que muchos problemas ya están “dados”.
Su preocupación es clara: no darle munición a la derecha.
Pero también sabe que ignorar las fallas internas no fortalece al movimiento, lo debilita. Uno de los momentos más reveladores del debate fue cuando Huerta relató cómo ella y otros militantes intentaron entregar una carta al partido para exigir más democracia interna y fueron ignorados por completo. Ese gesto simbólico resume el malestar creciente: Morena parece alejarse de su esencia fundadora, de ese “pueblo sabio” al que tanto aludía López Obrador.
La exdiputada no busca romper, sino corregir. No lanza críticas desde fuera, sino desde dentro. Y lo hace con la legitimidad que da el
haber acompañado al movimiento por décadas.
La conversación cierra con una advertencia clara: si Morena no escucha a sus bases, si no corrige el rumbo, si no limpia su estructura interna, no será la oposición quien lo derrote, sino sus propias contradicciones. La soberbia, la burocratización del poder y el desprecio por la crítica pueden ser los peores enemigos de un proyecto que nació con vocación transformadora.
“Somos millones que construimos esta transformación. No somos ornamento. Somos la base de este movimiento”, sentencia Huerta. Y tiene razón. Escuchar no es debilidad. Es la única forma de sobrevivir al poder, SINO SE ESCUCHA A LAS BASES HABRA CONSECUENCIAS FATALES.

