EDITORIAL
Entre discursos solemnes, gestos contenidos y miradas que intentaban sostener la compostura, ocho ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación anunciaron su despedida. Aseguran que se van por la dignidad, por la defensa de la independencia judicial, por el deber histórico. Pero la coincidencia con la entrada en vigor de la reforma que les quitará el “haber de retiro” hace que más de uno levante la ceja.
No es un secreto: el llamado “haber de retiro” es una pensión vitalicia generosa, que en muchos casos equivale a seguir cobrando como si aún estuvieran en funciones. La reforma judicial impulsada por el gobierno establece que, si no participan en la elección popular de junio de 2025, ese beneficio desaparece. Y aquí estamos: ocho renuncias antes de la fecha límite, todas con efecto en agosto del próximo año, pero con el cheque asegurado.
Se despiden “con tristeza”, “a punto de lágrimas” dirán algunos, aunque quizá no por abandonar la toga, sino por dejar atrás el peso político que el cargo les otorgaba, ASI COMO SUS PRERROGATIVAS.
La narrativa oficial habla de “decisiones personales”, pero el calendario y la reforma cuentan otra historia: la de un poder que, acorralado, prefiere retirarse con el botín intacto antes que enfrentar la arena política.
Mientras tanto, la Corte se prepara para un cambio de era.
En 2025, serán los votantes quienes elijan a nueve nuevos ministros.
Una jugada que para el gobierno es “democratización” y para los críticos, un riesgo enorme: jueces en campaña, promesas electorales, financiamiento partidista y un Poder Judicial menos independiente.
Las lágrimas se secarán, los discursos quedarán en el archivo y la pregunta seguirá flotando: ¿estos adioses son un acto de dignidad… o de cálculo?
El ministro Javier Laynez Potisek encabezó la última sesión de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), en
un ambiente cargado de aplausos y emoción. Visiblemente conmovido, el ministro se despidió después de años de servicio en el máximo tribunal del país.
Su salida marca el fin de una etapa y refleja la profunda transformación que vive la Corte, en medio de cambios históricos que buscan renovar el Poder Judicial y acercarlo más al pueblo mexicano.
La jornada resaltó el momento de transición que enfrenta la SCJN, con la llegada de nuevos ministros elegidos por voto popular en 2025.

