El Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT, por sus siglas en inglés) dio un giro inesperado en la industria aérea al ordenar el fin de la alianza antimonopolio que mantenían Aeroméxico y Delta Air Lines desde 2016. 

La medida, anunciada esta semana, busca garantizar una mayor competencia en las rutas entre México y Estados Unidos, un mercado estratégico que mueve a millones de pasajeros cada año. 

El acuerdo permitía a ambas aerolíneas coordinar vuelos, horarios y tarifas, lo que según las autoridades estadounidenses generaba ventajas que podían limitar la competencia y perjudicar a los usuarios. 

El DOT señaló que, si bien en su momento la alianza ayudó a fortalecer la conectividad tras la entrada en vigor del T-MEC, ahora las condiciones del mercado exigen abrir la competencia para ofrecer más opciones a los viajeros.

Con esta decisión, Aeroméxico y Delta deberán reestructurar sus operaciones en conjunto. Actualmente, ambas aerolíneas compartían códigos de vuelo y ofrecían conexiones fluidas en rutas clave como Ciudad de México–Nueva York, Los Ángeles, Dallas y Atlanta. Los expertos advierten que, aunque los pasajeros podrían tener más alternativas con otras aerolíneas, también es posible que los precios aumenten en el corto plazo mientras se reacomoda el mercado.

Por su parte, Aeroméxico informó que analizará el fallo y evaluará los pasos a seguir para mantener su competitividad internacional, mientras que Delta manifestó “respeto” a la decisión, pero lamentó que se deshaga un acuerdo que —aseguran— había beneficiado a millones de pasajeros.

La resolución entrará en vigor en los próximos meses, lo que dará un margen de tiempo a ambas compañías para reorganizar su estrategia. Mientras tanto, el mercado aéreo entre México y Estados Unidos queda a la expectativa de cómo esta medida transformará la experiencia de los viajeros.

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