El mundo del cine de Hollywood despidió este lunes a la actriz Sally Kirkland,
nominada al Oscar en 1988 por la película Anna y recordada por su
participación en la serie original de “Los Ángeles de Charlie”.
Tenía 83 años y falleció en un hospicio de Los Ángeles, donde pasaba sus
últimos días bajo cuidados paliativos, tras haber solicitado ayuda económica y
médica a través de redes sociales.
Kirkland fue una de las figuras más versátiles del cine independiente
estadounidense. Además de su nominación al Oscar, ganó un Globo de Oro y
trabajó junto a actores como Al Pacino, Dustin Hoffman y Robert De Niro. Su
carrera abarcó más de cinco décadas, con más de 100 películas y múltiples
apariciones en televisión.
En los últimos meses, la actriz había compartido su difícil situación económica
y de salud, lo que provocó una ola de apoyo por parte de colegas y admiradores.
Su representante confirmó que murió “tranquila y acompañada” en un centro de
cuidados para artistas veteranos.
Nacida en Nueva York en 1941, Kirkland fue también activista por los derechos
civiles y las causas humanitarias, además de maestra de actuación para nuevas
generaciones. Su estilo y carisma la convirtieron en una presencia constante en
la escena artística de Los Ángeles.
Tras conocerse la noticia, celebridades de Hollywood expresaron su pesar. “Fue
una de las grandes, una artista libre y generosa”, escribió la actriz Sharon
Stone.
El Sindicato de Actores (SAG-AFTRA) también lamentó su partida, destacando
su defensa de los derechos de los intérpretes mayores y su legado en la
industria.
Con su partida, Hollywood pierde a una actriz de culto, valiente y auténtica, que
supo dejar huella tanto en la pantalla como fuera de ella.

