En un movimiento que ya genera tensiones diplomáticas en la región, el
Pentágono anunció la activación de la operación “Lanza del Sur”, un nuevo
dispositivo militar con el que Estados Unidos asegura que combatirá a
“narcoterroristas” en diversos puntos de Latinoamérica. Aunque la estrategia se
presenta como un esfuerzo para frenar el tráfico de drogas y la expansión de
grupos criminales, analistas señalan que se trata de la operación más agresiva
de Washington en territorio latinoamericano desde inicios del siglo XXI.
Según funcionarios estadounidenses, “Lanza del Sur” contempla el despliegue
de unidades de inteligencia, tecnología de rastreo de última generación, drones
militares y equipos tácticos con presencia en el Caribe, Centroamérica y zonas
estratégicas de Sudamérica. Aunque no se confirmó el número exacto de
elementos involucrados, se ha descrito como una operación “regional y
sostenida”, diseñada para actuar tanto por mar como por aire.
En respuesta, varios gobiernos latinoamericanos manifestaron su
inconformidad, pues consideran que el operativo se anunció sin suficiente
coordinación ni consulta. Diplomáticos sudamericanos advirtieron que la
intervención podría generar roces innecesarios y elevar tensiones en zonas ya
afectadas por violencia criminal. Aun así, Washington insiste en que su
participación será “respetuosa” y “colaborativa”.
Mientras tanto, organizaciones civiles de la región expresaron preocupación por
el lenguaje utilizado por el Pentágono, particularmente el término
“narcoterroristas”, que temen sea usado para justificar operaciones poco

transparentes o incluso incursiones armadas sin aprobación local. Expertos en
seguridad señalan que la palabra es vaga y políticamente útil, pero
jurídicamente confusa.
Pese a ello, Estados Unidos defendió la estrategia asegurando que busca frenar
el incremento de rutas marítimas controladas por organizaciones delictivas que
han ampliado su capacidad logística y armamentística en los últimos años.
También resaltó que se apoyará a países dispuestos a coordinar esfuerzos
contra redes de tráfico que operan más allá de sus fronteras.
Mientras la región intenta descifrar el verdadero alcance de “Lanza del Sur”, el
anuncio ya puso sobre la mesa un escenario de militarización en un continente
que todavía debate el papel de Estados Unidos en la lucha contra el crimen
organizado. Y aunque el Pentágono asegura que esta vez sí “será diferente”, en
Latinoamérica persisten las dudas: ¿seguridad compartida o intervención
disfrazada? El tiempo lo dirá.

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