En México, donde ya nada sorprende, pero todo indigna, el crimen organizado
demostró otra vez que evoluciona más rápido que cualquier actualización de
WhatsApp. El jefe de Gobierno, Omar García Harfuch, anunció la captura de un
presunto autor intelectual del asesinato de Carlos Manzo, dirigente comunitario
de Michoacán ejecutado el pasado 1 de noviembre. Y sí: según la investigación,
todo el operativo fue coordinado desde un chat. Ni reuniones, ni radios, ni
claves en papel. Puro “trabajo remoto”, versión criminal.
La detención fue el resultado de un operativo conjunto entre la Secretaría de
Seguridad Ciudadana y la Fiscalía, apunta a un hombre identificado como uno
de los responsables de coordinar estratégicamente el ataque. Las primeras
indagatorias detallan que la planeación no improvisó nada: cada movimiento,
cada ruta y la ubicación exacta de la víctima fueron enviados en mensajes que
parecían más un guion de serie policiaca que instrucciones reales para cometer
un homicidio.
García Harfuch explicó que el detenido no solo habría participado en la
planeación, sino que fungía como coordinador en tiempo real del resto de los
involucrados. “Aprovechaban la inmediatez de la comunicación digital para
operar”, declaró, dejando claro que aún faltan capturas para desmantelar toda
la red.
El asesinato de Manzo conmocionó a organizaciones sociales y a comunidades
que ya habían denunciado amenazas previas en su contra. Ahora, saber que su
muerte se fraguó desde un chat grupal vuelve a mostrar cómo los grupos
criminales utilizan herramientas cotidianas para ejecutar crímenes de alto
impacto con precisión quirúrgica.
La reconstrucción oficial del homicidio, realizada por la Secretaría de Seguridad
y Protección Ciudadana (SSPC), confirma que no se trató de un ataque
impulsivo. Por el contrario, fue una operación milimétricamente planeada por
una célula ligada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), conocida por su
estructura jerárquica y disciplina cuasi militar.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana informó que detuvieron a
Jorge N. uno de los presuntos autores intelectuales del homicidio del alcalde de
Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, ocurrido el pasado 1 de noviembre durante
el Festival de Velas.
De acuerdo con las autoridades federales, en el operativo se incautó un arma
corta, un cargador, varias dosis de droga, tres equipos telefónicos y un
vehículo.
Además, afirmaron que cuentan con evidencia como textos y videos enviados
en un grupo de mensajería, cuyos implicados mantuvieron comunicación
constante durante el ataque y confirmó la presencia del entonces Presidente
Municipal de Uruapan en la festividad.
Cabe recordar que Carlos Manzo Rodríguez, alcalde independiente, murió en la
Pérgola Municipal ante cientos de asistentes, incluidos menores de edad. El
ataque ocurrió a las 20:00 horas del 1 de noviembre, durante el encendido del
Festival de Velas. Las autoridades determinaron que Uruapan mantiene niveles
altos de violencia y forma parte del eje económico más importante del estado.
Harfuch aseguró que vendrán más detenciones. Por ahora, el presunto “cerebro
digital” del crimen ya está bajo resguardo. Y queda claro que, en México, si algo
se mueve más rápido que los mensajes de un chat… son los criminales que los
usan para matar.

