*Desde 2020, sobrepeso y obesidad muestran pocos cambios, reflejando necesidad de acciones complementarias
*Sellos octagonales negros en productos muestran si tienen exceso de calorías, grasas, azúcares o sodio
San Agustín Tlaxiaca, Hidalgo. – Aunque el etiquetado frontal busca mejorar la salud de los mexicanos, los consumidores
se han acostumbrado a él y han comenzado a prestarle menos atención, por lo que su efectividad requiere incorporar
hábitos saludables, señaló Esther Ramírez Moreno, profesora investigadora del Área Académica de Nutrición en la
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
La docente Garza explicó que se incorporaron nuevas especificaciones para el etiquetado de advertencia, establecidas
en la Norma Oficial Mexicana NOM-051-SCFI/SSA1-2010, con el objetivo de ofrecer información comprensible que
ayude a combatir enfermedades relacionadas con la mala alimentación. Sin embargo, indicó que es necesario analizar su
efectividad a largo plazo, pues desde su implementación en 2020, los indicadores nacionales de sobrepeso y obesidad
han mostrado pocos cambios.
Cabe destacar que esta implementación coincidió con el periodo de la pandemia por COVID-19, etapa en la que se
evidenció un incremento en el consumo de productos no saludables y que reveló la urgencia de contrarrestar los altos
índices de sobrepeso y obesidad en el país.
Pese a que esta medida se ha consolidado como una estrategia nacional de salud, la académica Garza señaló que, para
que tenga un impacto mayor, se debe complementar con educación nutricional continua, ya que la lectura de los sellos
únicamente orienta a los consumidores hacia decisiones de compra más informadas, pero lo ideal es promover una
alimentación basada en productos naturales.
Es importante recordar que estos sellos en forma de octágono permiten identificar de manera inmediata productos con
exceso de calorías, grasas saturadas, grasas trans, azúcares y sodio, además de ofrecer leyendas precautorias sobre
edulcorantes y cafeína.
Además, para proteger especialmente a las infancias, también se prohibió el uso de personajes infantiles en los
empaques, a fin de reducir la influencia del marketing en sus elecciones y disminuir la prevalencia de enfermedades
relacionadas con el consumo de productos ultraprocesados.
