“Sheinbaum se deslinda: Pemex manda el petróleo y México sigue siendo
soberano… aunque nadie sepa quién decide qué”
La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a poner orden en una de esas
polémicas que se multiplican solas: el envío de petróleo a Cuba. Tras el freno
reciente a un cargamento que generó un tsunami de especulaciones políticas,
Sheinbaum aseguró —con toda serenidad presidencial— que Pemex es quien
decide los envíos, no ella, no Palacio Nacional, no la vecina chismosa: Pemex.
Según la mandataria, los acuerdos de cooperación energética no nacieron ayer
ni en su administración, sino que vienen de gobiernos anteriores, incluso de
“oposición”, como recalcó con una sonrisa que olía a indirecta. La presidenta
insistió en que México toma decisiones “soberanas”, aunque el tema ya esté
calentando el debate internacional y alimentando sospechas en ambos
extremos ideológicos.
El freno al cargamento provocó teorías para todos los gustos: que Estados
Unidos presionó, que México reculó, que Cuba pidió una pausa, que Pemex está
reorganizando logística… y, por supuesto, la clásica teoría de redes sociales:
“algo están escondiendo”. En medio de ese torbellino, Sheinbaum decidió
aclarar que la operación energética no depende de filias ideológicas ni favores
diplomáticos, sino de “criterios técnicos”. La frase favorita de cualquier
gobierno cuando no quiere dar más detalles.
Lo cierto es que el envío de combustible a Cuba —práctica que lleva años—
siempre ha tenido un componente político delicado. Detractores acusan que es
un apoyo disfrazado al Gobierno cubano; defensores aseguran que es

cooperación legítima entre países latinoamericanos. Y Pemex, mientras tanto,
intenta caminar entre ambos discursos sin tropezar con un barril.
Sheinbaum también señaló que no existe ruptura con Cuba y que las relaciones
están “en muy buenos términos”. Pero dejó claro que la responsabilidad
operativa recae en Pemex, algo que suena maravilloso hasta que uno recuerda
que Pemex es, al mismo tiempo, empresa productiva del Estado, entidad
estratégica, símbolo nacional, caja de resonancia política y protagonista de
muchas crisis.
En resumen: México sigue enviando petróleo a Cuba… cuando Pemex decide
enviarlo. Y si hay pausas o ajustes, Sheinbaum dice que no es drama, sino
logística energética. Mientras tanto, la polémica sigue encendida y las
interpretaciones también.
Lo que está claro es que en la relación México–Cuba, ningún barril viaja sin
ruido político.

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