No es un libro de revancha, pero tampoco de absoluciones. “Ni venganza ni
perdones”, el nuevo libro de Julio Scherer Ibarra, llega para incomodar,
provocar y, sobre todo, dejar constancia escrita de una relación que marcó una
época política en México: tres décadas de cercanía con Andrés Manuel López
Obrador.
El texto, escrito a dos plumas, combina la voz del propio Scherer Ibarra con las
reflexiones del periodista Jorge Fernández Menéndez, quien aporta contexto,
análisis y una mirada crítica a los momentos clave de esa relación personal y
política. El resultado es un testimonio que se mueve entre la memoria, la
autodefensa y el ajuste de cuentas sin nombre.
Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de la Presidencia, narra desde el origen del
vínculo con López Obrador hasta los años de poder absoluto en Palacio
Nacional. No hay elogios desbordados ni ataques frontales, pero sí una
constante sensación de distancia, desencanto y advertencia: el poder
transforma incluso a las lealtades más antiguas.
El libro no busca justificar decisiones ni reescribir la historia oficial. Al
contrario, deja ver las tensiones internas, los silencios incómodos y los
momentos en los que la cercanía con el presidente se volvió una carga más que
un privilegio. Fernández Menéndez complementa el relato con observaciones
que conectan lo personal con el proyecto político de la llamada Cuarta
Transformación.
El título no es casual. “Ni venganza ni perdones” funciona como declaración de
principios: no hay ajustes de cuentas explícitos, pero tampoco intentos de
reconciliación. Es la crónica de una ruptura que nunca se anunció formalmente,
pero que se fue gestando en la discreción del poder.
En un país donde los libros políticos suelen ser panfletos o memorias
complacientes, este texto apuesta por el matiz y la incomodidad. No busca
cerrar heridas, sino dejarlas a la vista. Porque, a veces, contar la historia es la
forma más elegante de decir que algo se rompió… y no piensa repararse.

