En el marco del Día del Amor y la Amistad, la presidenta Claudia Sheinbaum
compartió un mensaje con tono emotivo, pero con carga política clara: “El amor
vence al miedo y hasta las calumnias”.
La mandataria dedicó la fecha especialmente a las y los migrantes mexicanos
en Estados Unidos, subrayando que su gobierno “pone el amor por encima de
todo”. Una frase que, en tiempos de polarización política y tensión bilateral en
temas migratorios, no pasa desapercibida.
El mensaje no fue casual ni únicamente simbólico. En un contexto donde el
debate migratorio suele estar dominado por discursos de seguridad,
deportaciones y endurecimiento de políticas, la presidenta optó por una
narrativa distinta: empatía, respaldo y acompañamiento institucional.
Sheinbaum insistió en que su administración mantendrá el compromiso con la
defensa de los derechos de las personas migrantes y sus familias. El discurso
conecta con millones de mexicanos que viven fuera del país y que, además de
enviar remesas históricas, siguen siendo un factor político y social relevante.
La frase “el amor vence al miedo” también puede leerse como una respuesta
indirecta a críticas y cuestionamientos que ha enfrentado en el arranque de su
gobierno. Porque en política, incluso las palabras más suaves suelen tener filo.
El mensaje fue difundido en redes sociales y rápidamente generó reacciones
divididas: apoyo entre simpatizantes y cuestionamientos entre opositores que
consideran que los desafíos migratorios requieren algo más que simbolismo.
Sin embargo, en una fecha marcada por flores y corazones, la presidenta
decidió colocar en el centro a quienes cruzan fronteras en busca de
oportunidades.
En un país donde el debate público suele subir de tono, el recurso al amor como
bandera política resulta, cuando menos, estratégico.
Porque en la política mexicana, hasta el 14 de febrero tiene mensaje.

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