Cuando el precio del combustible sube, siempre hay dos versiones: la oficial… y
la que pagas en la bomba. Y esta vez, la presidenta Claudia Sheinbaum decidió
hacerlo público: los gasolineros están subiendo el diésel y la gasolina
Premium… y no deberían.
Durante su conferencia, la mandataria señaló directamente a los empresarios
del sector por aprovechar el contexto internacional para elevar precios, a pesar
de contar con incentivos fiscales como el IEPS. “No tendría por qué estar el
diésel en 29.50 pesos”, afirmó. Traducción: alguien se está pasando de listo.
Pero aquí viene lo interesante —y un poco irónico—: Sheinbaum aclaró que esto
no se trata de un control de precios. Sin embargo, al mismo tiempo instruyó a la
secretaria de Energía, Luz Elena González, y al director de Petróleos Mexicanos,
Víctor Rodríguez, a reunirse con los gasolineros para “abordar la situación”.
O sea, no es control… pero sí hay llamado a cuentas.
Además, la Profeco también entrará en escena, vigilando que no haya abusos.
Porque, según la presidenta, “tampoco puede ser que aprovechen la situación
mundial para subir el precio”.
El tema no es menor. El diésel impacta directamente en el transporte, la
logística y, en consecuencia, en los precios de productos básicos. Es decir,
cuando sube el combustible, eventualmente sube todo.
Por si fuera poco, en medio del tema energético, Sheinbaum también reveló que
el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, propuso una posible alianza
entre Petrobras y Pemex para explorar aguas profundas. Una idea interesante…
que, como muchas otras, aún está en evaluación.
Así que mientras se discuten alianzas internacionales, el problema inmediato
sigue siendo local: el precio que pagas hoy.
Porque al final, más allá del discurso técnico y las reuniones de alto nivel, la
pregunta es sencilla:
¿por qué está tan caro el combustible?

Y esa… todavía no tiene respuesta clara.

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