Marcelo Ebrard está bajo la lupa. Y esta vez, no por política exterior.
El secretario reconoció que su hijo se hospedó seis meses en la embajada de
México en Reino Unido durante la pandemia.
¿La explicación? Una estancia académica y una “preocupación de padre”.
Ebrard asegura que no hubo abuso. Que fue un gesto de apoyo en un contexto
complicado.
Pero en política, la percepción pesa tanto como la realidad.
Y el tema ya está en la conversación pública.
El funcionario defiende su postura: su hijo no recibió privilegios indebidos y
hasta organizó una exposición cultural.
Aun así, la crítica no se ha hecho esperar.
Porque cuando se trata de poder… las líneas entre lo personal y lo público
nunca son tan claras.
