Mientras muchos siguen discutiendo en redes, Guillermo Cortés decidió hacer
historia. El joven mexicano se coronó campeón mundial juvenil de taekwondo
en la categoría -59 kg, en Tashkent, venciendo nada menos que al coreano Ji
Woong Ha. no fue casualidad.
Cortés ya suma tres oros mundiales: dos como cadete y ahora uno juvenil. Es
decir, no es promesa… es realidad. De esas que no piden permiso.
Su triunfo no solo representa una medalla más, sino el regreso de México a la
cima del taekwondo mundial. Un deporte donde el país ha brillado, pero que
necesitaba una nueva figura que encendiera la esperanza olímpica.
Y ahí está él: joven, constante y con hambre de más.
En un país donde muchas historias terminan en “casi”, Cortés rompe el molde.
No llegó para participar. Llegó para ganar.
Y si alguien duda… que revise el marcador.
