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¡TRANSPORTE PUBLICO MÁS CARO!
POR LA REDACCIÓN

PACHUCA, HGO., 01 DE MAYO DE 2026
Este lunes se perfila como una fecha clave para el transporte
público en Hidalgo, donde se espera el anuncio oficial de un incremento
al pasaje que, aunque aún no ha sido detallado en monto ni porcentaje,
ya genera preocupación entre usuarios y sectores populares.
La discusión no es nueva. Desde hace meses, autoridades
estatales han confirmado que el aumento a la tarifa del transporte
colectivo es prácticamente un hecho, aunque ha sido pospuesto
mientras se realizan análisis técnicos y mesas de trabajo con
concesionarios del sector.
El argumento de siempre vuelve a repetirse: el encarecimiento de
combustibles, refacciones y costos operativos que, según transportistas,
hace insostenible mantener las tarifas actuales. De hecho, algunos
concesionarios han llegado a plantear incrementos de hasta 4 pesos por
viaje para “recuperar viabilidad económica”.
Sin embargo, el otro lado de la ecuación es el que más preocupa:
el impacto directo en los usuarios. En Hidalgo, como en gran parte del

país, el transporte público no es una opción, sino una necesidad diaria.
Estudiantes, trabajadores y empleados del sector informal dependen de
él para llegar a sus destinos, y cualquier aumento se traduce en un golpe
acumulativo al gasto familiar.
El problema de fondo no es únicamente el ajuste tarifario, sino la
falta de correspondencia entre el costo y el servicio. Un sistema que en
muchos casos opera con unidades deterioradas, tiempos de espera
prolongados y condiciones de inseguridad, difícilmente justifica
incrementos constantes sin mejoras visibles.
Las autoridades estatales han insistido en que el ajuste será
“razonable” y equilibrado entre concesionarios y usuarios. Pero en la
práctica, esa palabra suele significar que el peso del ajuste termina
recayendo en el mismo sector de siempre: la ciudadanía que no tiene
alternativa de movilidad.
En este contexto, el anuncio de este lunes no es solo un tema
administrativo. Es una decisión que impacta directamente en el costo de
vida de miles de familias hidalguenses, en un momento donde la
inflación ya ha reducido el poder adquisitivo de la población.
Más allá del porcentaje final, la discusión de fondo sigue
pendiente: la necesidad urgente de un sistema de transporte público
eficiente, moderno y subsidiado de manera responsable, que no dependa
únicamente de aumentos periódicos para sobrevivir.
Mientras eso no ocurra, cada incremento seguirá siendo percibido
como lo que es para muchos usuarios: otro ajuste que se paga desde el
bolsillo de quienes menos margen tienen para absorberlo.

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