La conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum estuvo marcada
por una mezcla de temas económicos, judiciales y políticos, en una jornada
donde el caso de Rubén Rocha Moya volvió a colocarse en el centro del debate.
El arranque fue técnico. El gobierno federal presentó el seguimiento a la
Estrategia Nacional para estabilizar el precio de la gasolina, destacando
avances en el control de costos y la contención de aumentos. La administración
aseguró que se mantiene el compromiso de evitar incrementos abruptos que
impacten directamente en la economía de las familias.
Minutos después, el tono cambió hacia el terreno legal. La consejera jurídica,
Luisa María Alcalde, explicó el proceso derivado de la solicitud formal de
Estados Unidos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha
Moya. Detalló que se trata de una petición de extradición sustentada en el
Tratado entre ambos países.
En ese contexto, se confirmó que el gobierno estadounidense solicitó una
detención provisional con fines de extradición, mecanismo que permite
asegurar a la persona requerida mientras se analiza el caso. Alcalde subrayó
que será el Poder Judicial quien determine si procede esta medida.
Frente a la presión mediática y política, Sheinbaum expresó su respaldo a la
alcaldesa interina de Sinaloa, buscando enviar un mensaje de estabilidad
institucional en la entidad.
Más adelante, Alcalde también abordó su nuevo rol político, señalando que una
de sus prioridades será el proceso de elección del Poder Judicial, tema que el
gobierno considera clave dentro de su agenda de transformación.
Sin embargo, el punto más tenso llegó cuando la presidenta vinculó distintos
hechos con lo que calificó como una “embestida” contra su administración.
Desde presuntas operaciones de la CIA en Chihuahua hasta el caso Rocha
Moya, Sheinbaum sugirió que existe una narrativa externa que busca debilitar a
su gobierno.
En ese mismo tono, recordó episodios del pasado como el operativo “Rápido y
Furioso” y el caso Pemexgate, utilizándolos como referencia para rechazar lo
que considera presiones de Estados Unidos en temas de corrupción.
La conferencia también tuvo espacio para confrontar a los medios. Sheinbaum
acusó expresiones de misoginia en versiones que circulan sobre un supuesto
encuentro con el expresidente Andrés Manuel López Obrador en Palenque,
rechazando dichas interpretaciones.
En otro frente, la presidenta respaldó al director del Instituto Politécnico
Nacional (IPN), pero le solicitó informar con claridad sobre investigaciones
relacionadas con presunta malversación de recursos, marcando una postura de
apoyo condicionado.
Finalmente, cerró con un anuncio breve pero relevante: al día siguiente no se
realizará la conferencia matutina.
Así, entre gasolina, tensiones diplomáticas y señalamientos políticos, la
mañanera dejó claro que el gobierno enfrenta un escenario donde cada tema,
por técnico que parezca, termina inevitablemente en el terreno de la
confrontación.

