La guerra política en México ya parece concurso de acusaciones cruzadas.
Ahora fue Jorge Romero, dirigente nacional del PAN, quien aseguró que Morena
“se convirtió en un partido asociado con el crimen organizado”.
Todo esto tras la polémica por la supuesta orden de Estados Unidos para
detener y extraditar a Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa,
por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Romero afirmó que Acción Nacional llevaba años denunciando amenazas,
secuestros e intervención del narco en elecciones de Sinaloa, pero que Morena
siempre negó todo… hasta ahora.
Como era de esperarse, Gerardo Fernández Noroña no tardó en reaccionar y
respondió recordando casos y señalamientos contra políticos de oposición.
Porque en la política mexicana nadie responde aclarando: todos responden
atacando de regreso.
Mientras unos exigen investigaciones y otros hablan de persecución política,
las redes sociales ya hicieron lo suyo: convertir el tema en ring digital donde
cada partido presume “sus pruebas”.
Y así sigue la política nacional: un eterno intercambio de expedientes,
acusaciones y conferencias donde todos se dicen inocentes… mientras el país
observa el espectáculo.

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