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PROTESTAN CONTRA PROYECTO INMOBILIARIO EN ÚLTIMO PULMÓN
VERDE
OPINIÓN DE: CARLOS BETANCOURT
PACHUCA, HGO., 19 DE JUNIO DE 2026
La movilización ciudadana en defensa del Cerro de Cubitos no es
un hecho aislado ni una reacción exagerada. Es la respuesta de una
sociedad cada vez más preocupada por la forma en que el crecimiento
urbano avanza sobre los pocos espacios naturales que aún sobreviven
en la zona metropolitana de Pachuca.
Durante años, autoridades de distintos niveles de gobierno han
hablado de sustentabilidad, protección ambiental y planeación
responsable. Sin embargo, cada nuevo proyecto inmobiliario en zonas
ecológicamente sensibles pone a prueba ese discurso. El caso de
Cubitos es uno de los ejemplos más evidentes.
Los ciudadanos que salieron a manifestarse no sólo defienden un
cerro. Defienden la biodiversidad, la captación de agua, la regulación
climática y la calidad de vida de futuras generaciones. La preocupación
es legítima: una vez que el concreto reemplaza a la vegetación, el daño
suele ser irreversible.
Resulta preocupante que la discusión sobre el ordenamiento
ecológico y los posibles cambios de uso de suelo genere más dudas que
certezas. La falta de información clara y de mecanismos efectivos de
participación ciudadana alimenta la desconfianza. Cuando las
decisiones sobre el territorio parecen tomarse lejos de la sociedad, la
sospecha de que intereses económicos pesan más que el interés público
se vuelve inevitable.
Nadie discute la necesidad de desarrollo urbano. Las ciudades
crecen y requieren vivienda e infraestructura. Lo que está en debate es
dónde y bajo qué condiciones debe ocurrir ese crecimiento. La
expansión inmobiliaria no puede convertirse en una licencia para
sacrificar ecosistemas estratégicos.
La revisión anunciada por las autoridades representa una
oportunidad para demostrar que la protección ambiental no es un simple
discurso político. Si existen riesgos para el equilibrio ecológico del Cerro
de Cubitos, estos deben ser evaluados con transparencia, rigor científico
y plena participación ciudadana.
El futuro de Cubitos será también una prueba para las
instituciones. La pregunta de fondo es sencilla: ¿prevalecerá la
conservación de un patrimonio natural de todos o el interés de unos
cuantos por urbanizar una de las áreas más valiosas de la región?
La respuesta marcará no sólo el destino del cerro, sino también el
modelo de ciudad que Hidalgo quiere construir para las próximas
décadas.

