Una alerta comenzó a circular entre distribuidores y autoridades energéticas:
México enfrenta un riesgo creciente de desabasto de gas LP, el combustible
doméstico más utilizado en el país. Aunque el gobierno federal afirma que el
suministro está garantizado, empresarios del sector advierten que la cadena de
distribución presenta fallas que ya se reflejan en retrasos, precios irregulares y
reportes de escasez en varias regiones.
De acuerdo con agrupaciones de distribuidores, los problemas se originan en
una combinación de factores: menor disponibilidad en terminales de
almacenamiento, retrasos en la importación, infraestructura limitada para
atender picos de demanda y fallos logísticos asociados a transportistas. Todo
esto ocurre justo antes del periodo invernal, cuando el consumo aumenta en
millones de hogares.
Los estados que presentan mayores afectaciones son Hidalgo, Veracruz,
Puebla, Estado de México, Oaxaca y Chiapas, donde usuarios han reportado
tiempos de espera prolongados, entregas incompletas y falta de cilindros en
puntos habituales de venta. En zonas rurales, la situación es más crítica, ya que
las rutas de reparto suelen ser limitadas y dependientes de pocos proveedores.
Empresas del sector señalan que la Comisión Reguladora de Energía (CRE) ha
endurecido requisitos operativos y de seguridad, lo que —si bien es necesario—
también ha ralentizado procesos en terminales y centros de distribución.
Además, algunos distribuidores se quejan de márgenes de ganancia muy
reducidos debido a los topes de precios impuestos por el gobierno, lo que limita
la expansión de infraestructura.
La Asociación Mexicana de Distribuidores de Gas (Amexgas) urgió a las
autoridades a implementar un plan de emergencia para regularizar inventarios y
agilizar la entrada de nuevas importaciones. También advirtió que, si no se
atienden los cuellos de botella logísticos, el desabasto podría volverse
intermitente en más estados.
Por su parte, la Secretaría de Energía defendió que el país cuenta con reservas
suficientes y atribuyó los retrasos a “incidencias operativas temporales”.
Aseguró que trabaja con Pemex y distribuidores para normalizar el suministro
durante las próximas semanas.
En medio de versiones encontradas, la preocupación crece entre usuarios que
dependen del gas LP para cocinar, calentar agua y enfrentar las bajas
temperaturas. La demanda está aumentando, y la pregunta es inevitable: ¿habrá
suficiente gas para todos?

