“¡NO FUE MISOGINIA, FUE UN BESITO!”: CUAUHTÉMOC BLANCO SE LAVA LAS MANOS TRAS POLÉMICA CON DIPUTADA
Cuauhtémoc Blanco volvió a estar en boca de todos, pero no por una jugada
brillante ni por un nuevo logro político, sino por un beso volado que lanzó a una
diputada y que desató el más reciente incendio mediático del país. Lo que para
él fue un gesto “espontáneo” y sin la menor intención de ofender, para miles en
redes sociales fue un acto de misoginia en horario legislativo.
El exfutbolista, acostumbrado a lidiar con rivales en la cancha, ahora enfrenta a
un contrincante más complicado: la opinión pública. Tras la oleada de críticas,
Blanco salió a declarar que su gesto “no tuvo intención ofensiva ni de
menosprecio”, negando rotundamente que se tratara de un acto machista.
Según su versión, fue simplemente un movimiento natural, casi reflejo… algo
que, al parecer, se le “resbaló” sin pensar en el contexto.
Pero el contexto, para muchos, lo es todo. Legisladoras, activistas y
especialistas no tardaron en señalar que los “gestos espontáneos” que parecen
inofensivos suelen ser la puerta de entrada a comportamientos normalizados de
condescendencia y falta de respeto hacia las mujeres en espacios públicos. En
pocas palabras: la política no es la cancha del América.
Mientras tanto, Twitter, Facebook y TikTok recibieron el beso también… pero en
forma de memes, críticas y un debate gigante sobre los límites del “cotorreo” en
la vida pública. Algunos lo defendieron, asegurando que se exagera todo. Otros,
en cambio, vieron el gesto como una muestra clara de que el machismo sigue
arraigado incluso en las más altas esferas del poder.
En medio del revuelo, Blanco decidió insistir en que jamás ha tenido conductas
misóginas y que todo se está sacando de proporción. Sin embargo, sus
detractores aseguran que, aunque él lo niegue, no es la primera vez que su
actitud genera controversia, y que esta vez el asunto no se puede minimizar con
una sonrisa ni con nostalgia futbolera.
La pregunta queda en el aire:
¿Fue un gesto inofensivo o un ejemplo más del machismo disfrazado de
cordialidad?
Lo único seguro es que Cuauhtémoc Blanco volvió a ser tendencia… y de nuevo,
no fue por meter un gol.
