Claudia Sheinbaum Pardo
La flaca fue a Palacio, buscando a la presidenta,
“¡Ya no hay mañanera, qué calma tan lenta!”
Claudia sonrió tranquila, “yo sigo la transformación”,
pero la huesuda le dijo: “ya no hay reelección”.
“Ni tren, ni refinería, ni luz en el callejón”,
y la muerte en su libreta anotó sin vacilación:
“Me llevo a la doctora, con su plan de nación,
a gobernar los muertos… con pura austeridad y razón.”
Julio Ramón Menchaca Salazar
En Hidalgo el buen Menchaca festejaba su gestión,
cuando llegó la flaca, con ganas de inspección.
“¿Cómo va la transparencia?” preguntó con ironía,
“Va en construcción, igual que la obra del día”.
Menchaca le ofreció un informe, con sello y oración,
la huesuda soltó risa y le dio su bendición:
“Gobernador de palabra, pero de acción… ¡a revisión!”
y juntos se fueron, a auditar la región.
Hugo Aguilar Ortiz (Presidente de la SCJN)
La muerte leyó sentencias con el ministro Aguilar,
“Justicia para todos”, decía con buen hablar.
Pero al ver tanto amparo, tanto caso sin cerrar,
la flaca se impacientó: “¡Esto no va a terminar!”
Hugo pidió otro plazo, con tono magistral,
“Ni en el más allá —dijo ella— hay tribunal especial.”
Y se lo llevó al panteón, con toga y moral,
a dictar resoluciones… en su juicio final.
Diputados de Hidalgo
Los diputados de Hidalgo hacían sesión solemne,
hablaban de progreso, con discurso que entretiene.
Pero llegó la flaca, cansada del blablablá,
“¡Ni leyes ni acuerdos, puro bla y bla y bla!”
Quiso darles reforma, pero no de papel,
sino una “última cita” con voto fiel.
Y en el Congreso eterno, con curules sin fin,
siguen prometiendo… hasta al mismísimo San Martín.
Andrés Velázquez Vázquez
Velázquez gritó en tribuna con su tono aguerrido,
“¡Defiendo al pueblo hidalguense, jamás he mentido!”
La huesuda lo escuchaba con gran distracción,
“Hablas mucho, diputado, pero ¿y la acción?”
Entre leyes y selfies perdió su moción,
y la flaca anotó con su pluma de carbón:
“Lo declaro en comisión… ¡del más allá en discusión!”
Simey Olvera Bautista
Simey hablaba del pueblo, del cambio y la unidad,
la calaca la miraba con curiosidad.
“¡Tanta fuerza y discurso, con tanta dignidad!”,
dijo la huesa riendo con sinceridad.
“Pero cuidado, Simey, con tanta lealtad,
no vaya el hueso a ser… de eternidad.”
Y juntas se fueron con complicidad,
a hacer campaña… en la oscuridad.
Gerardo Fernández Noroña
Con su verbo encendido, Noroña protestaba,
la flaca en Palestina ya lo esperaba.
“Vengo en son de paz”, gritó con emoción,
“Pues ven conmigo —dijo ella—, a otra nación.”
Ni viajes, ni casas, ni revolución,
detuvieron su paso a la eternidad en acción.
Y allá en el panteón, con puro corazón,
Noroña dio discurso… ¡sin interrupción!
Cuauhtémoc Ochoa Fernández
Cuauhtémoc soñaba con el voto ciudadano,
la flaca lo observaba, libreta en mano.
“Prometes y prometes, con tono temprano,
pero al final del día… nada urbano.”
Entre energía limpia y discurso sano,
la calaca suspira: “¡Qué político humano!”
Y lo invitó cortés al campo santo,
“a encabezar mi gabinete… con trato ufano.”
Alejandro lito Moreno Cárdenas (PRI)
Alito gritaba fuerte, “¡El PRI sigue de pie!”,
la calaca soltó risa: “¿Pero de qué?”
“Somos historia viva”, decía con altivez,
“Sí, de momias y tumbas… ¡eso tal vez!”
Entre trajes rojos y ambición sin ley,
la huesuda lo abrazó: “¡Ven, líder, ya fue!”
Y juntos marcharon, sin timidez,
rumbo al mausoleo… del poder exprés.
Gerardo Sosa Castelán
El jefe Sosa en su trono contaba su legado,
la flaca llegó seria, “ya estás auditado.”
“Soy autónomo, huesuda, ¡no me han comprobado!”,
“Eso dices tú —rió ella—, yo ya he firmado.”
Con toga, universidad y dinero guardado,
se fueron los dos a su juzgado.
“En el cielo o el infierno, serás recordado…
como el rey del consejo… ¡pero empolvado!”
Jesús Martínez Patiño (Grupo Pachuca)
Jesús Martínez al estadio llegó puntual,
la flaca en la grada gritó: “¡Final mundial!”
“¿Vienes por Tuzos o por mi capital?”,
“Por ti, Jesús, mi fichaje especial.”
Ni Oviedo ni FIFA lo pudieron salvar,
la huesuda le ofreció contrato celestial.
“Firmas conmigo —dijo al final—,
en la liga de muertos… ¡serás titular!”
Jorge Romero Herrera (PAN)
Romero hablaba de valores y moderación,
la flaca lo escuchó con resignación.
“Predicas decencia con gran devoción,
pero en tu bancada hay confusión.”
Entre rezos, discursos y contradicción,
la muerte exclamó: “¡Qué contradicción!”
Y lo inscribió con su bendición,
en el club del cielo… con oposición.
Felipe Calderón Hinojosa
Calderón brindaba con copa en la mano,
“¡Por la patria y el cambio ciudadano!”
La huesuda llegó con aire profano:
“Ya basta de guerras, mi buen hermano.”
“Solo fue estrategia”, dijo ufano,
“Pues ahora vas tú al campo temprano.”
Y entre brindis y humo lejano,
la muerte gritó: “¡Salud, mi fulano!”
Ana Karen Parra Bonilla
Ana Karen hablaba de derechos humanos,
la calaca llegó con códigos en las manos.
“¿Y los muertos qué, no son ciudadanos?”,
preguntó con sarcasmo y modales mundanos.
Ella respondió: “¡También son hermanos!”,
y la flaca sonrió entre decretos y planos.
“Te vienes conmigo, en trámites tempranos,
a defender difuntos… con tus propios tratados.”
Jorge Alberto Reyes Hernández ( presidente municipal de Pachuca)
En Pachuca el alcalde decía con emoción:
“¡Transformo la Bella Airosa con mi gestión!”
Pero la flaca bajó del cerro con precaución:
“Ni tus obras ni tu WiFi me dan conexión.”
“Paciencia, calaca, voy con planeación.”
“Sí, pero los baches ya piden oración.”
Entre pozos, banquetas y confusión,
la muerte apuntó en su libreta con devoción:
“Lo espero en el panteón con pavimentación…
¡a ver si ahí sí cumple con la ejecución!”
Eduardo Medécigo Rubio
(Presidente Municipal de Mineral de la Reforma)
En Mineral la calaca pasó a supervisar,
“Dicen que aquí todo empieza a mejorar.”
Medécigo sonrió: “Trabajo sin parar.”
“¿Y los drenajes?”, dijo ella sin titubear.
“Eso está en gestión”, quiso argumentar.
“Pues también tu alma voy a tramitar.”
Entre baches, promesas y obras sin cerrar,
la huesuda reía sin dejar de anotar:
“En Reforma no hay reforma, ni qué planear,
solo el alcalde… listo para entregar.”
Lorena García Cázares
(Presidenta Municipal de Tulancingo de Bravo)
En Tulancingo la huesuda llegó temprano,
buscando a Lorena, sonrisa en mano.
“Dicen que mandas con toque urbano,
y que todo marcha… con buen plano.”
“Trabajo diario, pueblo cercano.”
“Sí, pero el caos vial no es nada sano.”
Lorena reía con tono liviano,
“¡Estoy en campaña, todo humano!”
“Pues vente conmigo —dijo el gusano—,
a gobernar difuntos… en tu último tramo.”
Carolina Viggiano Austria (Senadora del PRI)
Carolina en el Senado hablaba sin parar,
“¡Soy firme, soy fuerte, vengo a legislar!”
La flaca la miraba, lista pa’ anotar:
“Tanta alianza rota… y sigues en el lugar.”
“Trabajo por México”, quiso argumentar,
“Y por Hidalgo también, sin descansar.”
“Sí —dijo la muerte—, pero sin ganar.”
Entre siglas y pactos quiso negociar, más la huesuda, riendo sin titubear:
“Te llevo conmigo… ¡a hacer coalición celestial!”
Tania Meza Escorza (Diputada Local)
Tania alzó la voz con gran convicción,
“¡Trabajo por el pueblo y la inclusión!”
La flaca aplaudía desde el balcón:
“¡Qué bonito discurso… y qué contradicción!”
Entre foros, cultura y legislación,
la huesuda pidió participación.
“Te invito —le dijo— a mi comisión,
de muertos activos en transformación.”
Y Tania sonrió, con firme expresión:
“¡Ni en el más allá me gana tu gestión!”
Salvador Cruz Neri
(Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo)
Cruz Neri patrullaba con gran precaución,
la flaca lo seguía con admiración.
“¡Soy guardián del orden, de toda la nación!”,
gritaba orgulloso en su posición.
“Muy bien —dijo la muerte con discreción—,
¿me lees este parte de operación?”
El mando dudó, sin explicación…
“Mejor te lo cuento, es narración.”
Y la huesuda rió con satisfacción:
“Ni sabes leer, pero das protección.”
Francisco Fernández Hasbún
Procuraduría de Justicia de Hidalgo)
En la Procuraduría, Francisco dictaba razón,
“¡Aquí hay justicia, sin dilación!”
La flaca llegó con su citación,
“Vengo a cerrar tu investigación.”
“Todo conforme a ley”, dijo con precaución,
“Pero el caso del alma… ¡sin conclusión!”
Entre carpetas, sellos y confusión,
la muerte firmó con satisfacción:
“Quedas en despacho, sin apelación…
¡tu expediente pasa a otra jurisdicción!”