1.- SALINAS PLIEGO Y EL SAT: “UN PINOCHO QUE QUIERE
REVETIR Y NO PAGAR” … VICTIMA, SUSPIRANTE DEL 2025, ESO SI A EL
NO LE DEBEN DE DEJAR PAGAR EN SU EMPRESAS”
Por más de una década, Ricardo Salinas Pliego, el magnate que
hace que cualquier persona promedio se sienta pobre con solo mirar su
cartera, ha protagonizado lo que podríamos llamar “un idilio fiscal” con
el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Hasta hoy, el romance ha
dejado un saldo de más de 74 mil millones de pesos. Sí, leyó bien: miles
de millones que, curiosamente, nadie había notado hasta que el SAT
decidió recordárselos, sin embargo, el piensa que el pueblo lo victimice
para que pueda ser aspirante a la presidencia 2030, pero él no perdona
ni solo pago semanal, y que sus empleados fueran a trabajar en
pandemia “lana es lana”.
La relación no ha sido sencilla. Mientras Salinas Pliego asegura
que estos cobros son un acto de “persecución injusta”, el SAT parece
más inclinado a creer que, simplemente, el dinero tiene dueño y alguien
debe pagarlo. Un malentendido menor de solo 74 mil millones, ¿quién
podría culparlo por confundirse?
Entre litigios, amparos y juicios que sumarían una biblioteca
entera, el empresario ha demostrado una admirable habilidad para
mantener la calma y, sobre todo, para mantener la cartera cerrada.
Mientras tanto, la Suprema Corte tiene en sus manos decidir si este
idilio sigue o si llega el temido “divorcio fiscal”.
No es de sorprender que algunos consideren a Salinas Pliego una
“voz incómoda” para el gobierno; después de todo, ¿quién más puede
reclamarle al SAT mientras sonríe en televisión y promete que todo se
resolverá “sin afectar sus negocios”? Tal vez sea una estrategia de
meditación fiscal: ignorar la deuda hasta que el estrés desaparezca, o
hasta que los jueces tengan un buen día.
En fin, mientras el SAT prepara sus argumentos y los abogados de
Grupo Salinas afinan sus tácticas legales, la deuda sigue creciendo, y
nosotros seguimos contando: 63 mil, 74 mil… ¿y mañana? Al paso que
vamos, pronto necesitaremos calculadoras para seguir la pista.
Si hay algo seguro en esta historia, es que en México los magnates
tienen su propio “plan de ahorros” con intereses incluidos, y el resto de
nosotros… bueno, nos queda solo mirar y aprender cómo no manejar
nuestras finanzas.
2.- HARFUCH Y LAS DIPUTADAS: LA NUEVA TELENOVELA
PARLAMENTARIA, “DOS MUJERES Y UN BATMAN”
Si pensábamos que la política mexicana era seria y profunda,
basta con una comparecencia para darnos cuenta de que también puede
ser hilarante. La reciente aparición de Omar García Harfuch en la
Cámara de Diputados nos dejó no un informe de seguridad, sino un
episodio digno de comedia: dos diputadas peleando por… estar al lado
del secretario. Sí, leerlo no es un error: el lugar junto a Harfuch se volvió
más codiciado que asiento en primera clase.
Gabriela Jiménez y Jessica Saiden protagonizaron lo que los
medios ya bautizaron como “la disputa de las Batichicas”. Entre gestos,
miradas y algún que otro roce de codos, el incidente nos recordó que, en
política, a veces el protocolo vale menos que un buen photobomb. Al
final, Jiménez tuvo que regresar a su lugar original, y Monreal, con un
acto digno de maestro de ceremonias, las apodó “las Batichicas” para
poner punto final… o al menos intentarlo.
El episodio, más que una pelea de poderes, parece una
competencia de popularidad: quién se ve más cercana al funcionario de
moda, quién logra un ángulo perfecto para la foto, y quién se gana un
meme viral. Porque, seamos honestos, hoy en día el verdadero poder no
siempre se mide en votos o leyes, sino en cuántas veces apareces en
TikTok y Twitter.
Entre risas, gestos exagerados y apodos superheroicos, la
comparecencia pasó de ser un informe de seguridad a una lección de
marketing político exprés. Y Harfuch… bueno, él solo estaba ahí para
hablar de seguridad, sin sospechar que sería protagonista de la escena
más comentada del día.
Moraleja: si quieres ganar visibilidad en la política mexicana,
olvídate de los discursos largos y prepara tu mejor pose junto al invitado
famoso. Y nunca subestimes el poder de una buena broma de Monreal
para unir a las Batichicas y salvar la foto oficial.
3.- AMLO: “LA VIGENCIA DE UN LIDERAZGO MÁS ALLÁ DEL
PODER”
A pesar de haber dejado la Presidencia de la República y haberse
retirado gradualmente de la vida pública, Andrés Manuel López Obrador
mantiene un nivel de aceptación que pocos exmandatarios logran
conservar. Esto no solo refleja la fuerza de su proyecto político, sino
también la manera en que conectó con amplios sectores de la población
durante su gobierno.
La historia reciente nos muestra que la popularidad de los líderes
suele ser efímera; la transición al ámbito privado o la distancia del poder
muchas veces diluyen la influencia y la percepción pública de su legado.
Sin embargo, López Obrador parece desafiar esta regla. Su aceptación
se sostiene gracias a la coherencia percibida entre sus discursos, sus
acciones pasadas y la identificación de muchos ciudadanos con su
narrativa de transformación y lucha contra la desigualdad.
Más allá de simpatías o críticas, este fenómeno plantea una
reflexión profunda sobre la política contemporánea: ¿Qué valoramos
más, los resultados concretos o la conexión emocional y simbólica con
un líder? En el caso de López Obrador, la aceptación persistente sugiere
que el vínculo con la ciudadanía no se limita al ejercicio del poder
formal, sino que puede trascenderlo, convirtiéndose en un referente
moral y cultural.
En un país donde la desconfianza hacia las instituciones es alta, la
permanencia del respaldo popular hacia un expresidente invita a pensar
en nuevas formas de liderazgo y participación ciudadana, donde la
influencia no se mide únicamente por cargos ocupados, sino por la
capacidad de generar ideas, motivar y movilizar. La política, entonces,
no termina con la salida del poder: la huella de un liderazgo puede seguir
viva mucho después.
4.- “CAMPAÑAS ANTICIPADAS HACIA 2030 Y GUBERNATURAS”
Aunque faltan cinco años para las elecciones presidenciales de
2030, y para las gubernaturas del 2027, algunos personajes políticos ya
comienzan a dar señales claras de posicionamiento y a sembrar las
bases de lo que podría ser una contienda anticipada. Esta estrategia,
conocida como “campaña invisible”, busca ganar visibilidad y medir la
reacción de la ciudadanía mucho antes de los procesos formales.
Entre los perfiles más visibles destaca Samuel García, gobernador
de Nuevo León, quien ha hablado abiertamente de sus aspiraciones
presidenciales. Su estilo directo y cercano a redes sociales le permite
mantenerse presente en la conversación pública, consolidando así su
base electoral y proyectando liderazgo nacional desde su gestión
estatal.
Por el lado de Morena, figuras como Marcelo Ebrard y Omar García
Harfuch comienzan a aparecer en encuestas como opciones serias para
la candidatura del partido. Aunque ambos mantienen cautela en sus
declaraciones, los movimientos estratégicos de su entorno muestran un
trabajo coordinado para posicionarlos como cartas fuertes de cara al
2030.
En el espectro opositor, Ricardo Anaya y Jorge Romero, Colosio,
otros perfiles del PAN ya realizan actividades que pueden leerse como
un posicionamiento anticipado: participación en foros nacionales,
declaraciones sobre políticas públicas y acercamiento con líderes
regionales. Este tipo de movimientos busca consolidar reconocimiento
de marca personal y preparar la logística de lo que será una campaña
formal en los próximos años.
Incluso figuras externas al ámbito político tradicional, como
Ricardo Salinas Pliego, han dejado entrever la posibilidad de incursionar
en la contienda, mostrando que el terreno electoral de 2030 podría ser
más competitivo y diverso que nunca.
Lo que resulta claro es que la política mexicana empieza a
moverse con varios años de anticipación. Las señales son evidentes:
campañas invisibles, alianzas estratégicas y posicionamiento mediático
ya están en marcha. La elección de 2030 no solo será un reflejo de los
proyectos partidistas, sino también de quién logra conectar primero con
la opinión pública y consolidar un liderazgo anticipado, en hidalgo no se
diga que saludan son amables, saludan dan beso, en automóviles,
aunque digan majaderías que no se pueden reproducir también van a
loncherías, para demostrar que son sencillos y que no les gustan las
camionetas de súper lujo, todos quieren llegar a la silla, aunque exista
emergencia.