El gobierno de Estados Unidos lanzó una nueva advertencia al cártel de Sinaloa
tras la declaración de culpabilidad de Joaquín Guzmán López, uno de los hijos
de Joaquín “El Chapo” Guzmán. Autoridades estadounidenses calificaron el
suceso como “una gran victoria” en su ofensiva contra la estructura criminal,
pero dejaron claro que la operación está lejos de concluir: “Faltan dos”.
Durante una conferencia en Washington, funcionarios de la Administración de
Control de Drogas (DEA) y del Departamento de Justicia señalaron que el
proceso contra Guzmán López representa un punto clave en la estrategia para
desmantelar la facción conocida como Los Chapitos, identificada como una de
las principales responsables del tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.
La declaración de culpabilidad abre la puerta a una sentencia que podría
alcanzar cadena perpetua, lo que, según autoridades, envía un mensaje directo
al resto de los miembros de la organización criminal. “No importa dónde se
escondan, no importa con quién se rodeen: los vamos a encontrar”, afirmó un
funcionario federal.
Los otros dos objetivos prioritarios —cuyos nombres no fueron mencionados
públicamente por razones operativas— ya cuentan con órdenes de aprehensión
y recompensas millonarias ofrecidas por el gobierno estadounidense. Agencias
de inteligencia aseguran que han intensificado la colaboración con autoridades
mexicanas para rastrear movimientos, comunicaciones y zonas de influencia.
Expertos consultados indican que esta presión podría provocar reacomodos
violentos dentro del cártel, incluyendo rivalidades internas, desplazamiento de
células y alteración de rutas de tráfico. No obstante, advierten que la ausencia
de coordinación plena entre ambos países podría dificultar capturas rápidas.
Por su parte, la Casa Blanca reiteró que uno de sus objetivos más urgentes es
frenar el flujo de fentanilo, sustancia responsable de una crisis de sobredosis
sin precedentes en territorio estadounidense. La facción de Los Chapitos ha
sido acusada de producir y traficar grandes volúmenes de este opioide
sintético, lo que explica la intensidad de la persecución.
En México, el tema ha generado reacciones divididas. Mientras algunos
sectores celebran el avance internacional contra la delincuencia organizada,
otros cuestionan la narrativa estadounidense y señalan que el fenómeno del
narcotráfico requiere más que capturas para resolverse de fondo.
Con un miembro ya bajo proceso y dos más bajo la mira, la ofensiva continúa. Y
el mensaje de Washington es claro: el operativo no se detendrá.

