La contienda por uno de los cargos más poderosos del país arrancó con todo: 43
aspirantes se registraron oficialmente ante el Senado para competir por la
titularidad de la Fiscalía General de la República (FGR), en lo que muchos ya
llaman “la fila del poder”.
Entre la larga lista de nombres —que parece más una convocatoria abierta que
un proceso selectivo— destacan figuras de alto perfil como Ernestina Godoy,
exfiscal de la Ciudad de México, y Ricardo Peralta, exsubsecretario de
Gobernación y personaje recurrente en el tablero político nacional.
El Senado informó que todos los aspirantes cumplieron con la papelería, los
requisitos y la voluntad de dar batalla por una silla que no solo representa
justicia, sino control institucional, peso político y, por supuesto, una lupa
constante sobre los casos más delicados del país.
El proceso no será rápido ni silencioso. A partir de los próximos días, las
comisiones legislativas revisarán perfiles, antecedentes, trayectorias,
controversias, alianzas y todo lo que venga en el paquete. Y aunque algunos
nombres brillan más que otros, ningún aspirante está descartado… todavía.
En redes, el registro masivo generó de todo: chistes, sospechas, aplausos,
críticas y memes. Algunos usuarios aseguran que parecía fila para un casting;
otros compararon el proceso con “abrir convocatoria en Facebook y aceptar a
todos”. Pero más allá del humor digital, lo cierto es que la competencia será
intensa.
Analistas advierten que, detrás de cada registro, hay intereses políticos,
alianzas partidistas y cálculos rumbo al nuevo sexenio. La FGR es una pieza
clave en el rompecabezas nacional, y quien la encabece tendrá en sus manos
investigaciones que pueden marcar el rumbo del país.
Por ahora, el Senado tiene trabajo de sobra. Y el país, expectante, observa
cómo avanza esta carrera en la que muchos se anotan, pocos destacan y solo
uno llegará a la meta.

