¡MUNDO CONVULSIONA POR VENEZUELA!
OPINIÓN DE: MARIA RESENDIZ
PACHUCA, HGO., 03 DE ENERO DE 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este
sábado que fuerzas estadounidenses capturaron al presidente de
Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa, lo sacaron su país en una
operación táctico militar que marca un punto de inflexión en la relación
entre Washington y Caracas, y que ya genera una de las mayores crisis
políticas y diplomáticas de los últimos años en América Latina.
El anuncio fue realizado por Trump a través de Truth Social, donde
aseguró que Estados Unidos llevó a cabo “un ataque a gran escala
contra Venezuela”, y diciendo vi por televisión dijo Trump, ejecutado
con apoyo de fuerzas de seguridad estadounidenses. Según el
mandatario, Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron detenidos y
trasladados fuera del territorio venezolano, la vice presidenta pidió una
prueba de vida del presidente maduro y su esposa, como parte de una
ofensiva para poner fin a lo que calificó como un “régimen autoritario y
criminal”.
La captura de Maduro sería la culminación de más de un mes de
creciente presión militar, diplomática y económica por parte del
gobierno de Trump, que ha acusado reiteradamente al líder venezolano
de narcotráfico, corrupción y violaciones sistemáticas a los derechos
humanos. La operación, de confirmarse plenamente, representa la
acción más directa de Estados Unidos contra un jefe de Estado en
funciones en décadas.
Durante las primeras horas del sábado, se reportaron explosiones,
sobrevuelos de aeronaves y fallas eléctricas en Caracas, lo que reforzó
la percepción de que se trató de una intervención militar coordinada. Sin
embargo, hasta el momento, no existe confirmación independiente que
verifique el paradero de Maduro ni los detalles exactos de la operación.
Desde Venezuela, altos funcionarios del chavismo denunciaron lo
ocurrido como una agresión militar ilegal y una violación flagrante de la
soberanía nacional, mientras exigieron pruebas de vida del mandatario.
En paralelo, sectores de la oposición venezolana celebraron el anuncio
como el fin de un ciclo político marcado por el autoritarismo y la crisis
económica.
La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos dentro
del territorio venezolano, tal como fue anunciada, podría violar varios
principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas, que rige el
orden jurídico internacional. La Carta establece que todos los Estados
son jurídicamente iguales y soberanos. Una operación militar extranjera
en Venezuela, sin el consentimiento del Estado venezolano, constituye
una intromisión directa en su soberanía.
En el ámbito internacional, la reacción fue inmediata. Rusia, China
y otros aliados de Caracas condenaron la acción, advirtiendo sobre el
riesgo de una escalada regional. Organismos multilaterales y varios
gobiernos latinoamericanos expresaron preocupación por el uso
unilateral de la fuerza y llamaron a una solución política que evite mayor
inestabilidad y un posible flujo masivo de migrantes.
Presidentes latinoamericanos reaccionaron de forma dividida tras
la acción de Estados Unidos en Venezuela. El mandatario colombiano
Gustavo Petro y el chileno Gabriel Boric condenaron el ataque por
considerar que viola la soberanía venezolana y el derecho internacional.
En contraste, el presidente argentino Javier Milei celebró la captura de
Nicolás Maduro, al verla como un avance contra el autoritarismo. Las
posturas reflejan la polarización política en la región frente a la crisis
venezolana.
En el plano interno, la decisión de Trump también genera
controversia. Legisladores demócratas y algunos republicanos
cuestionaron la legalidad de una operación militar sin autorización
explícita del Congreso, mientras aliados del presidente la defienden
como una acción necesaria para combatir el narcotráfico y restaurar la
democracia en Venezuela.
Trump, por su parte, aseguró que Estados Unidos apoyará una
transición política y no descartó una presencia temporal para “garantizar
el orden y la seguridad” en el país sudamericano, una declaración que
incrementa las tensiones y abre interrogantes sobre el futuro político de
Venezuela.

