En medio de apagones, tensiones internas y una crisis energética que ha puesto
a Cuba literalmente a oscuras en varias regiones, el presidente Miguel Díaz-
Canel decidió prender una luz política: el agradecimiento público al gobierno de
México. El mandatario cubano reconoció el respaldo de la presidenta Claudia
Sheinbaum y de la Secretaría de Relaciones Exteriores, subrayando lo que llamó
una postura “solidaria y constante” del gobierno mexicano.
El mensaje no fue discreto ni aislado. Díaz-Canel destacó que el apoyo
mexicano no solo se ha expresado en canales diplomáticos, sino también de
forma abierta en espacios públicos, como las conferencias matutinas y
declaraciones oficiales. En otras palabras: no fue un gesto en voz baja, sino una
señal clara de acompañamiento político en un momento crítico para la isla.
La crisis energética ha golpeado con fuerza a Cuba, afectando la vida cotidiana,
la actividad económica y el ánimo social. Cortes prolongados de electricidad se
han vuelto parte del día a día, generando inconformidad y presión sobre el
gobierno cubano. En ese contexto, cualquier respaldo internacional adquiere un
peso simbólico importante, y México ha decidido no mantenerse al margen.
Para el gobierno de Sheinbaum, la relación con Cuba se inscribe en una línea
histórica de cooperación y respeto mutuo. Desde esa lógica, el apoyo no es una
novedad, pero sí una reafirmación política en tiempos complejos. Para Díaz-
Canel, en cambio, el gesto funciona también como un mensaje hacia dentro y
hacia fuera: Cuba no está sola.
El agradecimiento llega en un escenario regional donde las posturas frente a la
isla suelen ser polarizadas. Mientras algunos gobiernos optan por la crítica
frontal, México insiste en una diplomacia basada en la no intervención y la
solidaridad. Una postura que genera aplausos… y cejas levantadas.
Lo cierto es que, entre apagones y discursos, la política internacional también
se juega en los gestos. Y esta vez, Díaz-Canel decidió agradecerlo
públicamente, con nombre y apellido.
