En Hidalgo, la política no se camina… se salta. Y cuando se habla de brincos
calculados, el nombre del secretario de Educación estatal, Natividad Castrejón,
aparece en más de una conversación de pasillo.
Antecedido por una fama de saltimbanqui político —de esos que cambian de
cuerda sin despeinarse— no resulta descabellado que algunos observadores lo
señalen como posible mano invisible detrás de las recientes manifestaciones de
los normalistas de El Mexe.
Porque en política, casualidad es una palabra optimista.
Las movilizaciones estudiantiles han tensado el ambiente, pero hay quienes
sugieren que el trasfondo podría no ser exclusivamente educativo. Castrejón
carga con antecedentes que alimentan la sospecha: se recuerda que, en Jacala,
habría conspirado hasta echar por tierra una gira gubernamental, demostrando
que cuando quiere mover el tablero, no pide permiso… mueve piezas.
La narrativa que circula en círculos políticos apunta a un presunto interés
persistente en debilitar la eventual candidatura femenina rumbo a la
gubernatura de 2028. Un objetivo que, de ser cierto, convertiría cualquier
protesta social en potencial herramienta de presión estratégica.
Nada probado. Todo insinuado. Pero en el teatro político, las sombras cuentan
tanto como los reflectores.
Y por si el libreto necesitara más dramatismo, versiones señalan que incluso
habría buscado tender puentes con personajes abiertamente antagónicos al
actual gobierno. Porque si algo define al equilibrista político moderno es su
capacidad de caer parado… sin importar en qué bando aterrice.
Desde luego, no existen pruebas públicas que confirmen una operación
orquestada desde la Secretaría de Educación. Las manifestaciones pueden
responder a demandas legítimas y autónomas. Pero la coincidencia de
tensiones, antecedentes y ambiciones adelantadas alimenta la lectura
tragicómica del momento.
En Hidalgo, mientras los estudiantes marchan, el rumor camina a su lado.
Y en esta tragicomedia, nadie sabe con certeza quién escribe el guion… pero
todos sospechan que alguien ensaya desde bambalinas.

