¡FUERA MÁSCARAS!
Me aye en una lectura . . .

Cuento del libro “CUENTOS PEREGRINOS) no editado
por: Virgilio Guzmán
En estas palabras, no escucharán cómo se estructura la poesía o un género específico,
quisiera darles un paisaje sonoro, que despierte en ustedes el sentido de la imaginación, de
la creación, de la idea libre, tal vez; para perciban su entorno de una y miles e
inimaginables formas y, tiempos y contextos de la palabra y llevarla a la reflexión interna
ante la vida.
La palabra reflexión podría pasar lánguida y sin perspicacia, en un momento decisivo
cuándo es uno joven, actor y traductores de un tiempo de un tiempo difícil, áspero; sin
compromiso e indiferentes o consciente y real que tiene el compromiso y la habilidad de
generar variadas nuevas situaciones que permitan reivindicar el hábitat.
Al igual la literatura y la creación, la ideas y la conciencia que tiene un contexto
determinado frente al compromiso profundo con las cosas que nos rodean, eso tiene un gran
valor, porque tiene un valor auténtico en cada uno de nosotros con el tiempo.
En ocasiones, en particular; se recurre a la poesía, para tratar de explicar las mil facciones
del amor, o de cualquier otra circunstancia, es ahí donde las palabras tienen un contacto
íntimo con lo que somos nosotros o nos aceptar ser, que en ello; cada uno puede externarlo
con la palabra, y ponerla, pegarla, burilarla, grabarla en una hoja y escribir algo donde las
formas del amor o de sufrimiento, logran captar en esencia que habita en cada uno de
nosotras y nosotros, con la sencillez de nuestro lenguaje, lo que cada quién somos, sin
disfraces, siendo como somos; desnudos ante la hoja.
En lo personal quisiera encontrarme en una forma, pero no sabría mantenerla, continuar
como un camaleón y gozar del color, de la acción mimética.
Pero qué es el poema cuando ya se ha desbrozado de la boca, qué son los oídos cuando han
sido tocados por las palabras, qué soy yo, y ustedes después de vernos en este lugar, en la
búsqueda para darle sentido a las palabras.

Los paisajes se detienen en mis ojos, siento los dedos adoloridos de escribir casi toda la
madrugada; lancé mi puño hacia la nada; pensé en el cielo, en la orilla de la banqueta, en un
perro que dormía plácidamente, y al recorrer la plaza tan amplia en mi visión de la
imaginación del tiempo de este y su tiempo y el mío, pero solo siento mi ciudad.
Creo, hay algo que me compromete con todos aquellos que buscan revelaciones en un
poema, en toda forma escrita, y que la literatura se encarga de aportarnos, quién somos, que
queremos, que pensamos y que sentimos, o lo que podríamos ser, tener, alcanzar.
Puedo quedarte confuso, sin analizar solitariamente las cosas que suceden alrededor,
pudieras leer escribir, transformar algo por mínimo que parezca. Pero creo que solo pude
quedado como el empleado y explotado sin reclamo alguno y sin reclamo de ser un
necesitado silencioso y mi dignidad como mi palabra en silencio, creo que en mi cayo más
la lástima que siempre creo vieron mis padres en mí y no poder dar mejores esperanzas y
seguir que no aportaba más elementos suficientes para encender felicidad y orgullo o ser
una persona en lucha dentro de mí.
En la práctica en la lectura, el saber dibuje ilusorios, pero, mejores esperanzas, vi en los
libros aspiraciones más altas que mi condición humana y una manera de activar la
esperanza, en los libros frente a la tecnología que llega hasta el cielo, mejor trate de
comprender la esencia de las cosas, y comencé a escribir, las ideas arrebataban de mi
cabeza, aprisionado en sí, tuve el deber de llegar a una hoja, apoderarme de la visión y
saber que se generaba dentro de mí.
Así, en la literatura encontré salida a la expresión del todo, en estructuras que el tiempo
exige, y que las palabras son la vida misma, como en un texto lo plasma Antonio Lorente
Solano originario de España, que a finales de 2010 leí dentro de mí, en sus palabras escritas
con un tono tan sencillo, que sito hoy.
Creo que los días
se desploman como gotas de agua en el fregadero,
y no hay oportunidad de retenerlas, caen, y caen,
así, se puede terminar la vida
únicamente observando
cómo, se mueren las cosas . . .

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