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SARAMPIÓN E INFLUENZA, PELIGRO DE UNA PANDEMIA, SUGIEREN
CUBROCAS
PACHUCA, HGO., 06 DE FEBRERO DE 2026
México enfrenta un escenario preocupante en materia de salud
pública: el resurgimiento del sarampión y la continua amenaza de la
influenza. Ambas enfermedades, prevenibles mediante vacunación y
tratamientos oportunos, representan un riesgo creciente, especialmente
para niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Lo
que debería ser un problema controlable se complica por una deficiencia
que cada vez se vuelve más crítica: la falta de medicamentos en
hospitales y centros de salud públicos.
La carencia de antivirales, medicamentos para complicaciones
respiratorias y, en algunos casos, incluso de vacunas, limita la
capacidad de atención de los profesionales de la salud y pone en riesgo
la vida de quienes dependen de estos servicios. Esta situación no solo
retrasa la atención médica, sino que también genera un aumento en la
presión sobre un sistema sanitario ya saturado, creando un círculo
peligroso de vulnerabilidad que afecta especialmente a los sectores más
pobres y marginados del país.
El sarampión, una enfermedad prácticamente erradicada hace
décadas, ha reaparecido en varios estados, mientras que la influenza
continúa causando estragos cada temporada. La combinación de estos
brotes con la escasez de insumos médicos evidencia un problema
estructural: la falta de planificación y logística efectiva en la
distribución de medicamentos y recursos sanitarios.
Las autoridades tienen la obligación de actuar con urgencia, no
solo reforzando las campañas de vacunación, sino asegurando que los
hospitales y centros de salud cuenten con los medicamentos y equipos
necesarios para atender a la población de manera oportuna. La salud
pública no puede depender de parches temporales ni de improvisación;
requiere inversión, coordinación y compromiso real.
En este contexto, la prevención y la atención temprana son la
diferencia entre contener un brote y enfrentarse a una crisis sanitaria de
mayores proporciones. México tiene las herramientas para controlar el
sarampión y la influenza, pero la falta de medicamentos y recursos sigue
siendo un obstáculo que no podemos ignorar. La protección de la salud
de la población debe ser una prioridad tangible, no solo una promesa en
papel.

